En Espacio Autismo nos apasiona proporcionar información precisa y actualizada sobre el autismo, con el objetivo de fomentar la comprensión y el apoyo adecuado a las personas en el espectro autista y a sus familias.
Suramina y Autismo: ¿qué sabemos sobre este fármaco en la mejora de los síntomas del autismo?
¿El autismo puede tratarse con fármacos? En este artículo encontrarás toda la información sobre el tema
El uso de la Suramina en el Autismo es un tema que se ha popularizado mucho en los últimos meses.
La suramina es un fármaco antiguamente utilizado para tratar la Tripanosomiasis y que parece tener indicaciones para el autismo.
Recientemente un estudio ha mostrado resultados positivos sobre el uso de la suramina para la reducción de los síntomas nucleares del autismo.
El estudio (que encontrarás más abajo) obtuvo resultados prometedores sobre el uso de la Suramina en el autismo.
Pero a pesar de estos resultados, existen muchas dudas respecto la Suramina en el autismo.
Si quieres aprender todo lo que necesitas saber sobre el uso de la Suramina en el autismo, ¡continúa leyendo!
🤔 ¿Qué es la Suramina?
La suramina es un compuesto químico de uso médico que ha encontrado aplicación en diversas afecciones.
Se ha empleado para tratar enfermedades parasitarias, como la enfermedad del sueño causada por tripanosomas, y se ha investigado su uso en trastornos neurológicos como el autismo.
Sin embargo, es importante destacar que la suramina se administra principalmente por vía intravenosa, lo que puede limitar su utilización en ciertos casos.
La administración intravenosa genera dudas sobre su seguridad y eficacia, ya que puede ser complicada y generar efectos secundarios adversos.
🔵 ¿Qué es el Autismo?
El autismo (o TEA) es un trastorno del desarrollo que afecta a la comunicación, la interacción social y el comportamiento.
El TEA es una condición que se manifiesta de diversas maneras y puede presentarse en distintos grados de severidad.
Las personas con autismo pueden tener dificultades para establecer relaciones sociales, comunicarse verbalmente y no verbalmente, y pueden mostrar patrones de comportamiento repetitivo.
Aunque no existe una causa única conocida para el autismo, se cree que factores genéticos y ambientales desempeñan un papel importante en su desarrollo.
🧪 SURAMINA Y AUTISMO: Todo lo que necesitas saber
La relación entre la Suramina y el Autismo ha generado un gran interés en la comunidad médica y científica.
A lo largo de los últimos años, se han llevado a cabo investigaciones para comprender si el compuesto químico Suramina podría desempeñar un papel significativo en el tratamiento del autismo.
El estudio mostró que todos los niños y niñas con autismo que utilizaron suramina obtuvieron mejoras significativas en las áreas de la socialización, la comunicación y el juego.
Además también mostraron mayor capacidad para mantenerse calmados y concentrados, y se observó una reducción de conductas repetitivas.
¿En qué SÍNTOMAS DEL AUTISMO ha mostrado mejoras la Suramina?
Pero lo que tienen en común todas las personas con autismo es que todas ellas presentan dificultades en lo que llamamos las áreas de afectación nucleares del autismo:
La Comunicación
La Interacción Social
La Rigidez Cognitiva
Aparte de estas áreas de afectación nucleares del autismo, junto con ellas pueden presentarse dificultades o trastornos asociados como:
Si queréis aprender más sobre las dificultades nucleares del autismo y sus posibles trastornos asociados recomendamos realizar el curso «Introducción al Autismo» de la Academia Espacio Autismo.
Aunque el estudio es prometedor todavía es necesario investigar más y obtener más evidencia sobre los beneficios de la suramina en las personas con autismo.
Los estudios muestran mejoras en áreas como la socialización, la comunicación y el juego.
Además también muestra un incremento de las capacidades atencionales y una reducción de las conductas repetitivas.
Otro punto fuerte de la suramina es que en el estudio el fármaco no mostró ningún efecto secundario.
Aun así también es importante destacar que aunque el estudio fue metodológicamente bien diseñado solo tenia una muestra de 10 niños con autismo y por lo tanto por el momento no es extrapolable a todas las personas con autismo
En resumen, resultados muy esperanzadores, pero falta más investigación al respecto.
💊 ¿El autismo se trata con fármacos?
El autismo se trata de forma psicopedagógica, es decir, a través de métodos de enseñanza de las habilidades afectadas en las personas con autismo.
Las orientaciones que más evidencia científica han obtenido son las cognitivo y las conductuales, donde se emmarcan terapias tan conocidas como el ABA, el TEACCH o el Modelo Denver.
Aun así muchas personas con autismo precisan también de un tratamiento farmacológico para tratar síntomas que pueden interferir de forma importante en su dia a dia.
Pero el tratamiento farmacológico siempre tiene que ser complementario a una intervención psicoeducativa.
Aunque no exista una cura para el autismo, sí que es posible mejorar mucho las habilidades de las personas afectadas a través de una terapia de calidad para el autismo.
Con intervención especializada (especialmente la intervención temprana) y el apoyo adecuado las personas con autismo pueden mejorar significativamente su calidad de vida y desarrollar habilidades útiles para su dia a dia.
👍 CONCLUSIONES
En resumen, la investigación en torno a la suramina y su potencial en el tratamiento del autismo ha generado un creciente interés y esperanza en la comunidad médica y científica.
El estudio de Naviaux et al. (2017) proporciona resultados alentadores, mostrando mejoras significativas en áreas cruciales del autismo, como la socialización, la comunicación y el comportamiento.
Sin embargo, es fundamental mantener una perspectiva equilibrada.
A pesar de estos resultados prometedores, se requiere una investigación adicional para confirmar la eficacia y la seguridad de la suramina en el tratamiento del autismo, especialmente en muestras más grandes y diversas.
Es esencial recordar que el autismo no tiene una cura definitiva, pero con intervenciones adecuadas y apoyo temprano, las personas con autismo pueden mejorar significativamente sus habilidades y calidad de vida.
El enfoque principal sigue siendo la terapia psicoeducativa, complementada en algunos casos con tratamientos farmacológicos para abordar síntomas específicos.
En última instancia, aunque la suramina muestra un potencial prometedor, la búsqueda de soluciones efectivas y seguras para el autismo es un campo en constante evolución, y la comunidad científica continúa trabajando arduamente para mejorar la vida de las personas afectadas por este trastorno del desarrollo.
Los síntomas del autismo se presentan de forma mayoritaria en la comunicación, interacción social e inflexibilidad cognitiva
Pero los síntomas del autismo también pueden presentarse en muchas otras áreas de forma asociada
Los principales síntomas del autismo se dan en las áreas de la Comunicación e Interacción Social y la Rigidez Cognitiva.
Esto significa que todas las personas con autismo tienen en mayor o menor severidad dificultades en interaccionar y comunicarse con los demás, y en la presencia de unos patrones de conducta muy rígidos e inflexibles.
Pero el Trastorno del Espectro del Autismo (TEA) puede presentarse de formas muy diversas y por lo tanto estos síntomas pueden variar entre una persona con autismo y otra.
Además aunque las personas con autismo siempre tendrán dificultades en estas dos áreas de afectación nucleares, los síntomas pueden ir variando en función de la edad.
Más allá de las dos áreas nucleares del autismo (Comunicación e interacción social y la Rigidez Cognitiva), la mayoría de personas con autismo también presentan otras dificultades asociadas en más áreas del desarrollo.
✍️ Los síntomas del autismo
Los principales síntomas del autismo se presentan en las áreas de la Comunicación e interacción social y en la Rigidez cognitiva.
Esto significa que todas las personas con autismo tienen dificultades en relacionarse y en comunicarse con los demás y que presentan también unos patrones de conducta y de pensamiento muy rígidos e inflexibles.
Así pues los síntomas del autismo son las dificultades en relacionarse con las otras personas y la presencia de una forma de pensar y comportarse muy rígidas.
Pero es importante destacar que el autismo es un espectro y que por lo tanto los síntomas pueden presentarse en distintos grados de severidad, desde casos de autismo severo hasta casos de autismo leve.
Áreas de afectación nucleares del autismo
A continuación vamos a describir en profundidad las dificultades en estas dos áreas nucleares del autismo:
Las dificultades en la comunicación y la interacción social son probablemente las más evidentes en la mayoría de personas con autismo.
Las dificultades sociales y comunicativas son muy evidentes y permanecen a lo largo de toda la vida de la persona con autismo, aunque se expresan de forma distinta en función de la edad de la persona.
Las personas con autismo tienen dificultades en comunicarse e interaccionar con los demás, les cuesta comprender el código comunicativo y la complejidad que tienen las interacciones sociales.
Dificultades en la Comunicación e Interacción Social en el autismo
Algunos ejemplos genéricos de las dificultades en la comunicación y la interacción social son los siguientes:
Dificultades en iniciar y mantener una conversación.
Dificultades para identificar las emociones de los demás.
Contacto visual peculiar.
Uso de pocos gestos expresivos con el cuerpo o con la cara.
Dificultades para mantener relaciones de amistad.
Falta de interés hacia las relaciones sociales.
Rigidez cognitiva
La rigidez cognitiva es la incapacidad para cambiar el pensamiento o la conducta cuando el entorno nos los exige, y es una de las características que puede generar más malestar a la persona con autismo.
Las personas neurotípicas somos capaces de tener un pensamiento flexible, que nos permite irnos adaptando a los cambios que suceden a nuestro alrededor.
La flexibilidad cognitiva nos permite adaptarnos a todos los cambios e imprevistos del entorno, pero las personas con autismo pueden tener enormes dificultades para hacerlo.
Así pues la rigidez cognitiva dificulta la adaptación a los pequeños cambios o imprevistos que diariamente suceden.
Dificultades en la Rigidez Cognitiva en el autismo
La Rigidez cognitiva puede expresarse de formas muy diversas. Algunos ejemplos genéricos sobre la Rigidez cognitivo son los siguientes:
Reacciones de malestar ante modificaciones en las rutinas diarias.
Resistencia a aceptar cambios en el orden o decoración de la casa.
Necesidad de horarios muy marcados para determinadas rutinas del día a día.
Conversaciones repetitivas alrededor de sus temas de interés y de forma unidireccional, sin escuchar al otro.
Jugar solamente con dinosaurios y retener mucha información sobre ellos.
Perfeccionismo extremo (tiene que ser todo perfecto, al detalle).
No tolerar opiniones distintas a las suyas (no existen dos opiniones válidas, sólo la suya puede ser correcta).
Colocar los coches de juguete en fila.
👉 Otros síntomas del autismo
Aparte de las dificultades nucleares del autismo la mayoría de personas con autismo tienen otros trastornos o dificultades asociadas.
De hecho se calcula que el 70% de personas con autismo tienen un trastorno asociado, y de estas, el 40% tiene dos o más trastornos asociados.
Esto significa que la mayoría de personas con autismo aparte de tener dificultades en la Comunicación e interacción social y en la Rigidez cognitiva también tienen dificultades en otras áreas.
El 70% de personas con autismo tienen uno o más trastornos asociados
Algunas de las áreas más habituales donde las personas con autismo tienen dificultades asociadas son las siguientes:
Muchas personas con autismo tienen alteraciones sensoriales, que se caracterizan por ser una forma inusual de interpretar los estímulos sensoriales del entorno.
Técnicamente las alteraciones sensoriales son definidas como “respuestas inusuales de las personas a los estímulos sensoriales”.
De forma más clara podemos decir que las alteraciones sensoriales derivan en una forma de procesar la información que nos llega a través de los sentidos de forma peculiar.
Por lo tanto las personas con alteraciones sensoriales procesaran la información visual, olfativa, gustativa, auditiva, táctil o propioceptiva de forma distinta a las demás, pudiéndoles causar un malestar importante.
Estas alteraciones sensoriales pueden ser de dos tipos:
Alteraciones sensoriales hiposensibles: Las personas con hiposensibilidad procesan la información sensorial de forma menos intensa de lo habitual.
Alteraciones sensoriales hipersensibles: Las personas con hipersensibilidad procesan la información sensorial de forma más intensa de lo habitual.
Trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH)
Las personas con autismo a menudo pueden presentar síntomas compatibles con un Trastorno por déficit de atención con o sin hiperactividad (TDAH).
De hecho es muy habitual que las personas con autismo muestren conductas hiperactivas o déficits atencionales, pero la evaluación y diagnóstico de estas conductas debe ser realizado por un especialista
Hay que recordar que el TDAH puede presentarse de dos formas, con hiperactividad o sin hiperactividad:
Trastorno por déficit de atención SIN hiperactividad: La persona tendrá dificultades a nivel atencional pero no mostrará conductas hiperactivas.
Trastorno por déficit de atención con hiperactividad: La persona tendrá dificultades atencionales pero también mostrará conductas hiperactivas.
Los Trastornos del sueño son muy frecuentes en las personas con autismo y es esencial darles prioridad en los planes terapéuticos.
Solucionar los problemas del sueño es clave, ya que si una persona con autismo no descansa bien su sintomatología autista también se verá afectada negativamente durante ese tiempo.
Discapacidad intelectual
La Discapacidad Intelectual puede ser definida como un funcionamiento intelectual por debajo del promedio.
Es decir que las personas que presentan discapacidad intelectual tienen una capacidad intelectual por debajo de la media.
A menudo medir la capacidad intelectual de las personas con autismo a través de las pruebas y tests que existen es difícil y poco fiable, porque estas pruebas no estan diseñadas para ser aplicadas a personas dentro del espectro del autismo.
Trastornos del lenguaje
Aunque muchas personas creen que las personas con autismo tienen forzosamente alteraciones en el lenguaje, esto no es del todo cierto.
Las alteraciones en el lenguaje no forman parte de las áreas nucleares de afectación del autismo, sino que si una persona con autismo tiene también alteraciones en el lenguaje, estas seran consideradas como dificultades asociadas.
Las personas con autismo tienen forzosamente dificultades en la comunicación, en como utilizar el lenguaje para comunicar, pero puede que su desarrollo del lenguaje no tenga ningún tipo de alteración.
Pero sí que es cierto que hay personas con autismo que presentan algún tipo de Trastorno del lenguaje de forma asociada.
Las dificultades del lenguaje más típicas en las personas con autismo son los retrasos en el desarrollo del lenguaje, las dificultades fonológicas para la pronunciación de ciertos fonemas, las dificultades gramaticales y semánticas para la correcta construcción de frases, y las alteraciones en la prosodia, es decir el hecho de utilizar un tono de voz o un volumen de voz peculiar.
Es muy importante remarcar que la comunicación y el lenguaje no son lo mismo.
La comunicación es el hecho de transmitir información a otra persona, ya sea a través del lenguaje verbal, de la escritura o de cualquier otra forma de comunicación, y el lenguaje es la capacidad de expresarse a través del habla.
Problemas en la alimentación
Los problemas en la alimentación afectan alrededor del 50% de niños y niñas con autismo según han concluido varios estudios.
Esta incidencia es muy alta y es importante acudir a un profesional si el niño tiene problemas en la alimentación, ya que si este no se alimenta bien su neurodesarrollo también se puede ver afectado.
Normalmente los problemas en la alimentación en los niños con autismo tienden a mejorar en su etapa adulta.
Pero como ya hemos dichoes muy importante tenerlos en cuenta porque una mala alimentación durante la infancia puede generar problemas importantes en su desarrollo.
Otras dificultades asociadas
Existen muchas otras dificultades que pueden ir asociadas al autismo.
El hecho de que con el autismo se puedan presentar tanta variabilidad de otros problemas o trastornos asociados hacen que el TEA sea un trastorno todavía más complejo.
De hecho, al poder haber tantas distintas dificultades asociadas hacen que cada persona con autismo sea un caso único.
En este sentido también tiene como consecuencia que se tenga que evaluar de forma muy individualizada cada caso para poder personalizar al máximo la terapia.
Otras dificultades asociadas que pueden presentarse junto el autismo pueden ser Síndrome de Tourette,Trastorno Obsesivo-Compulsivo (TOC),Epilepsia,Ansiedad (sobretodo durante la adolescencia), Síndrome del X frágil, Trastornos Gastrointestinales o Trastorno bipolar.
🧑 Los síntomas del autismo por edades
Los síntomas del autismo pueden expresarse de distintas formas en función de la edad de la persona.
Es decir que en una misma persona el autismo puede expresarse de formas diversas a medida que esta va creciendo.
Evidentemente los síntomas siempre estarán dentro de las áreas nucleares de afectación del autismo (Comunicación e Interacción social y la Rigidez cognitiva), pero serán unos síntomas concretos u otros en función de la edad de la persona.
A continuación vamos a explicar los síntomas más típicos del autismo en función de la edad de la persona:
El autismo en bebés se expresa de forma muy sutil y por lo tanto también es muy difícil de detectar.
Pero aunque los síntomas del autismo en bebés sean muy sutiles en algunas ocasiones somos capaces de detectar ciertos síntomas del autismo cuando el niño todavía es un bebé, alrededor del primer año de vida.
De hecho existen tests para bebés con autismo como el M-CHAT-R o el CSBS-DP que se pueden realizar online y que nos aportan información sobre el riesgo de que el bebé tenga autismo.
Estos tests se pueden realizar en menos de 10 minutos y se obtienen los resultados de forma immediata.
Puedes realizar los tests y obtener más información sobre ellos en el enlace que hay a continuación.
Los síntomas del autismo en bebés giran alrededor de la interacción a través de la comunicación no verbal y a la respuesta negativa ante estímulos del entorno aparentemente inofensivos para el niño.
Algunos ejemplos de los síntomas del autismo en bebés son los siguientes:
Poco contacto ocular hacia los demás
No muestra interés en los juegos de falda como el «cucú» o el «caballito»
Muestra indiferencia cuando lo agarran desconocidos (a partir de los 9 meses)
No responde cuando se le llama por su nombre
No señala para pedir lo que quiere
No muestra los objetos a los adultos
Se pone nervioso ante ciertos ruidos
No sigue el señalamiento de los adultos
No balbucea de forma social (como si estuviera conversando con un adulto)
Poco interés hacia los juegos interactivos con el adulto
No imita las acciones de los adultos
Muestra poca expresividad con su cara y su cuerpo
Síntomas del autismo en niños
El autismo en niños y niñas ya se expresa de forma mucho más evidente tanto en las áreas de la Comunicación/Interacción Social como en la Rigidez Cognitiva.
En estas edades los síntomas no son tan sutiles como cuando el niño todavía es un bebé, y por lo tanto los síntomas del autismo son mucho más evidentes.
En esta estapa las dificultades en relacionarse con los demás niños es muy clara y la forma como el niño juega también se ve claramente peculiar.
Durante estos años tanto la rigidez cognitiva como las dificultades para comprender el mundo social pueden hacer que el niño viva muchas situaciones sociales con mucha ansiedad, y que sea vea incapaz de realizar determinadas actividades o ir a determinados sitios.
Los síntomas del autismo infantil también suelen interferir en el rendimiento escolar del niño y en su adaptación social en la escuela.
Durante estos años es imprescindible realizar una buena intervención temprana del autismo.
Para realizar una buena intervención temprana los padres deben acudir a terapeutas cualificados para que los doten de conocimientos y estrategias sobre el manejo de las conductas del niño en su dia a dia.
Algunos de los síntomas del autismo en niños son los siguientes:
Retraso en el desarrollo del lenguaje
No juega de manera adecuada con los juguetes
Juega de manera repetitiva y rígida (alinear, encender y apagar, abrir y cerrar…)
No presenta juego simbólico ni creativo
Poco interés hacia los otros niños
Regresión en el lenguaje previamente adquirido
No sigue la mirada del adulto
Dificultades en el lenguaje
Uso peculiar del lenguaje (hablar en tercera persona, repetir frases…)
Entonación peculiar al hablar
Poco contacto visual al mantener una conversación
Pocos gestos con el cuerpo y con la cara
Falta de interés social
Interacción social peculiar con los demás
Falta de comprensión social (no entender porque uno está triste o está contento…)
Preferencia a jugar solo que con otros niños
Insistencia en mantener siempre las mismas rutinas
Interés desmesurado por un tema concreto
Se pone nervioso ante determinados sonidos, tactos u olores
Anda de puntillas
Da saltos o aletea cuando está contento
Solo habla de sus temas de interés
No sabe como jugar o interaccionar con los demás
No comprende las normas sociales
Comprende el lenguaje de forma literal (no comprende las bromas o las metáforas)
Dificultades académicas
Alta rigidez cognitiva (si no hace las cosas como él quiere se pone nervioso)
Síntomas del autismo en adolescentes
El autismo en adolescentes ya es muy evidente y normalmente esta es una etapa muy complicada debido a la complejidad social que se vive durante estos años.
Entrando en la adolescencia ya va quedando claro el grado de severidad del autismo que la persona tiene y sus síntomas en la adolescencia y la adultez iran muy en función a la severidad del autismo.
Aunque en algunos casos durante la infancia ya queda muy claro si el niño tiene un autismo leve, moderado o severo, en muchos casos es en la adolescencia cuando podemos apreciar la severidad del TEA.
En la adolescencia los síntomas del autismo son muy evidentes en las relaciones sociales con otros jovenes de su edad, ya que tienen muchas dificultades en tener y mantener amigos.
En esta etapa es muy frecuente tener problemas sociales, y desafortunadamente los jovenes con autismo son más propensos a sufrir bullying o acoso escolar.
En la adolescencia el mundo social se vuelve muy complejo y los jovenes con autismo tienen muchas dificultades en desarrollarse en él.
A nivel de Rigidez cognitiva los jovenes con autismo suelen desarrollar intereses muy intensos por temas que muy a menudo no son acordes a su edad, y suelen mostrar poco intereses por los temas típicos del resto de jovenes neurotípicos.
Estos intereses peculiares y la falta de intereses compartidos con el resto de adolescentes también hacen que les cueste encontrar amigos con intereses en común y sean vistos como «el raro» de la clase.
Por lo tanto en el autismo en la adolescencia podremos clasificar los síntomas en función de si el autismo es leve o con una afectación más severa.
Síntomas del autismo leve en la adolescencia
Dificultades importantes en las interacciones sociales
Tendencia a preferir juegos y actividades solitarias que en grupo
Dificultades en tener y mantener relaciones de amistad
Les cuesta mantener conversaciones sobre temas que no les interesa
Tienen intereses limitados, muy intensos y peculiares
Dificultades para comprender las emociones y el punto de vista de los demás
Utilizan un lenguaje formal y pedante
Pueden tener alteraciones sensoriales
Suelen ser muy perfeccionistas
Baja tolerancia a la frustración
Evitan el contacto ocular y físico con los demás
Les gusta la rutina y tienen dificultades en tolerar los cambios
Pueden estar horas y horas haciendo una misma actividad que les encanta
Ausencia de lenguaje o lenguaje pobre y con dificultades para mantener una conversación
Gran necesidad de seguir una rutina estable
Necesidad de anticiparle los pequeños cambios que pueden haber en el día a día
Dificultades en comprender las explicaciones verbales y el lenguaje oral
Necesitan ayuda en las actividades de autonomía como comer, ducharse o vestirse
Suelen tener alteraciones sensoriales importantes
Suelen tener Discapacidad intelectual asociada
Grandes dificultades para seguir el desarrollo escolar en las escuelas ordinarias
Síntomas del autismo en adultos
El autismo en adultos irá muy determinada en función de la severidad del TEA de la persona en cuestión.
Las personas adultas con autismo leve pueden ser capaces de encontrar empleo y vivir de forma independiente, aunque en la mayoría de casos necesitarán algún tipo de apoyo o soporte profesional.
En el caso de los adultos con autismo severo la mayoría de ellos no son capaces de tener una vida autónoma y necesitarán el servicio de una residencia especializada o de profesionales asistenciales para su desarrollo diario.
Lo que está muy claro es que la mayoría de profesionales del autismo están focalizados en la etapa infantil, y los adultos con autismo muchas veces quedan desatendidos.
Por lo tanto es necesario el desarrollo de programas y servicios focalizados a la atención de los adultos con Trastorno del Espectro del Autismo.
Adultos con autismo leve
Los adultos con autismo leve pueden llegar a tener una vida independiente, vivir solos y tener empleos que les permitan tener autonomía económica.
Pero en la mayoría de los casos necesitarán adaptaciones en el entorno laboral para adaptar sus tareas laborales a sus características.
Además también pueden necesitar ayuda en organizar sus tareas domésticas como organizarse para realizar la compra, mantener su domicilio en condiciones o realizar actividades sociales y de ocio con otros adultos.
Algunos de los síntomas de los adultos con autismo leve pueden ser los siguientes:
Dificultades para establecer y mantener relaciones de pareja
Destinar la mayoría de su tiempo a sus intereses restringidos, desatendiendo sus obligaciones
Dificultades sociales con sus compañeros de trabajo o veciones
Comportamientos sociales peculiares o inadecuados
Conductas sexuales inadecuadas
No comprender ni tolerar el punto de vista de los demás
Dificultades en mantener conversaciones cuando no son de su interés
Conducta no verbal peculiar (gestos, contacto visual, expresiones faciales…)
Querer imponer su forma de realizar las cosas
Dificultades en organizarse sus obligaciones (higiene, comprar, tareas del trabajo…)
Adultos con autismo severo
En el caso de los adultos con autismo severo, donde la mayoría de ellos también presentan Discapacidad Intelectual, sus necesidades serán mucho más grandes y pueden implicar la presencia de una persona responsable las 24 horas del día.
Las personas con autismo severo necesitan desde la infancia ayudas para la mayoría de tareas del día a día, desde ducharse hasta comer o ir al baño.
Normalmente son los padres y los familiares que realizan estas ayudas, pero cuando la persona ya es adulta los padres son ancianos y no pueden realizar estas ayudas.
Es por este motivo que muchas de las personas con autismo severo necesitan el servicio de residencias especializadas donde vivir con profesionales asistenciales que les ofrezcan la mejor calidad de vida posible.
Es necesario que los servicios sociales públicos desarrollen residencias y hogares especializados para que estas personas puedan tener una buena calidad de vida en su adultez y vejez.
Algunos de los síntomas de las personas con autismo severo en la adultez son los siguientes:
Incapacidad para realizar las tareas de autonomía por si solos (bañarse, comer, cambiarse…)
Problemas de conducta
Ausencia de lenguaje o lenguaje muy pobre
Gran necesidad de seguir una rutina estable
Pueden tener Discapacidad intelectual asociada
Necesidad de anticiparle los pequeños cambios que pueden haber en el día a día
Dificultades en comprender las explicaciones verbales y el lenguaje oral
Suelen tener alteraciones sensoriales importantes
🔵 Conclusiones
El autismo se caracteriza principalmente por dificultades en la comunicación, la interacción social y la rigidez cognitiva.
Estos síntomas, aunque centrales, pueden manifestarse de diversas maneras y en diferentes grados de severidad en cada individuo con autismo.
Además de estos síntomas nucleares, es común que las personas con autismo también experimenten una variedad de dificultades asociadas, que incluyen alteraciones sensoriales, TDAH, trastornos del sueño, discapacidad intelectual y trastornos del lenguaje, entre otros.
Es importante reconocer que el autismo es un espectro, lo que significa que puede presentarse en una amplia gama de formas y afectar a las personas de manera única.
Por lo tanto, los síntomas pueden variar significativamente entre individuos y pueden cambiar con el tiempo, a medida que la persona crece y se desarrolla.
Además, las dificultades en el autismo no se limitan a la infancia; continúan en la adolescencia y la adultez, aunque pueden manifestarse de manera diferente en cada etapa de la vida.
Para abordar las necesidades de las personas con autismo, es crucial proporcionar intervenciones y apoyos individualizados que se adapten a las características específicas de cada individuo.
Esto puede incluir terapias específicas para el autismo, educación especializada, adaptaciones en el entorno, apoyo emocional y social, entre otros recursos.
Al comprender y respetar la diversidad del espectro del autismo, podemos trabajar hacia una sociedad más inclusiva y accesible para todas las personas, independientemente de sus diferencias neurodivergentes.
Existen multitud de terapias para las personas con autismo y es muy importante saber identificar cuáles de ellas son adecuadas y cuáles carecen de rigor científico.
Las terapias para las personas con autismo deben ir focalizadas a estimular las áreas del desarrollo donde la persona presenta sus dificultades y en adaptar el entorno a las necesidades de esta.
También es imprescindible que estas intervenciones terapéuticas tengan presente a los padres y a las personas con las que la persona convive.
Es importante que los terapeutas acompañen y formen a los padres, que tengan en cuenta las necesidades de los hermanos u otros familiares cercanos, y que se coordinen con la escuela u otros centros donde la persona se desarrolla.
La terapia para las personas con autismo
Las terapias para las personas con autismo deben partir desde una perspectiva psicoeducativa.
Esto significa que estas terapias deben tener como objetivo la enseñanza de las habilidades sociales, comunicativas o de cualquier otra índole donde la persona con autismo presenta dificultades.
Existen una serie de modelos y programas terapéuticos especialmente diseñados para la intervención en personas con autismo que han demostrado ser efectivos y que comentaremos más adelante en este artículo.
Por lo tanto, y a modo de resumen, las terapias dirigidas a las personas con autismo deben realizarse desde un punto de vista psicoeducativa y deben focalizarse principalmente en los siguientes puntos:
El objetivo principal que debe tener cualquier intervención terapéutica dirigida a una persona con autismo debe ser el de estimular su desarrollo y las habilidades donde presenta dificultades.
La estimulación del desarrollo se realiza a través de la enseñanza de aquellas habilidades en las que si no se realiza una enseñanza específica por parte de un terapeuta, el niño no desarrollará o lo hará muy tardíamente.
Por lo tanto el terapeuta debe realizar una evaluación de las habilidades en las áreas sociales, comunicativas, de autonomía y de cualquier otra índole de la persona con autismo y determinar qué habilidades se le debe enseñar al niño o niña.
Así pues el terapeuta debe focalizarse en enseñar las habilidades donde la persona con autismo presenta dificultades.
Algunos ejemplos podrían ser, en función de la edad y de la severidad del autismo, los siguientes:
Niño con autismo de 2 años: Enseñar a señalar con el dedo lo que quiere
Niña con autismo de 3 años: Enseñar a pedir verbalmente con una palabra lo que quiere
Niño con autismo de 5 años: Enseñar a jugar al pilla-pilla con otro niño de su edad
Adolescente con autismo: Enseñar a mantener una conversación sobre un tema que no le interesa
Adulto con autismo: Enseñar a comprender el punto de vista de sus compañeros de trabajo
Adulto con autismo severo: Enseñar a poner y sacar los platos y cubiertos antes y después de comer
Adaptación del entorno
Las personas con autismo necesitan un entorno estructurado, predecible y tranquilo, y muchas veces este entorno debe adaptarse a las características de la persona con autismo.
Cuando hablamos de la adaptación del entorno nos referimos a todas aquellas medidas que aplicamos para que el entorno y el día a día de la persona autista sea más claro y donde esta se desenvuelva más facilmente.
Por lo tanto aparte de desarrollar y estimular las habilidades de la persona con TEA la intervención también tendrá que centrarse en valorar como adaptar el entorno a las características de la persona en cuestión.
Uno de los ejemplos de adaptación del entorno más típicos en las personas con autismo son los horarios visuales.
Los horarios visuales se utilizan para que la persona con autismo tenga claro y de forma visual lo que va a realizar ese día, proporcionando así la estructura y la anticipación que tanto necesitan.
Otra de las estrategias muy utilizadas para adaptar el entorno a las personas con autismo son los soportes visuales.
A través del uso de los soportes visuales podemos adaptar el entorno de formas muy diversas para que la persona con autismo se desarrolle de forma más autónom y funcional.
Con los soportes visuales podemos realizar «historias sociales» para explicarle las situaciones sociales de forma más comprensible.
También podemos realizar «instrucciones visuales» para que la persona con TEA pueda comprender más fácilmente lo que puede y no puede hacer.
O también podemos, entre muchas otras cosas, utilizar pictogramas para realizar «secuencias visuales» con el objetivo de que la persona con autismo aprenda a realizar actividades de autonomía personal como vestirse y desvestirse sola, lavarse las manos o cepillarse los dientes.
Podéis encontrar más información sobre el uso de los soportes visuales en el autismo en el curso «Los soportes visuales en el autismo» de la Academia Espacio Autismo.
Formación y acompañamiento de los padres
Otro de los pilares esenciales en los que la intervención a las personas con autismo debe centrarse es en la formación y el acompañamiento a los padres.
Los terapeutas deben ser capaces de enseñar a los padres qué es el autismo, para que así estos sean capaces de gestionar las posibles conductas problemáticas que la persona pueda tener.
Los padres tienen que comprender cómo es el autismo de su hijo o hija para así ser capaces de adaptar el entorno y la forma como interactuar con su hijo o hija.
Además los terapeutas deben acompañar en el proceso de duelo que los padres viven al recibir el diagnóstico de autismo.
La mayoría de modelos de intervención sobre el autismo, especialmente por lo que se refiere a la estimulación temprana, ya ponen los padres en el centro de la intervención terapeutica.
Estos modelos de intervención forman a los padres para enseñarlos a interaccionar y estimular las habilidades de su hijo con autismo, convirtiendolos en unos terapeutas más.
La intervención terapéutica por edades
Las personas con autismo siempre tendán autismo, pero sus necesidades y las características de su autismo irán cambiando a lo largo del tiempo, y por lo tanto la intervención terapéutica también irá cambiando en función de la edad.
La etapa más importante en cuanto a la estimulación terapéutica son los primeros años de vida, hasta aproximadamente los 5 o 6 años de edad.
De hecho la mayoría de modelos especialmente diseñados para el autismo y la mayoría de terapeutas estan especializados en los primeros años de vida, en la intervención temprana.
En la etapa escolar los niños y niñas con autismo suelen presentar muchas dificultades en la inclusión social y en la capacidad de tener amigos. En esta etapa la intervención debe ir muy focalizada a ayudar al chico o a la chica a ser incluido en la escuela y a prevenir posibles problemas sociales y psicológicos como ansiedad, fobia social, bullying o depresión.
Más adelante, en la adultez, la prioridad debe ser fomentar su calidad de vida y dar los soportes necesarios para que tenga una vida lo más llena y autónoma posible, en aspectos como la autonomía, el empleo o las relaciones sociales y amorosas, en función de las características concretas de la persona.
Por lo tanto podemos dividir, de forma esquematizada, la intervención en las siguientes etapas:
Durante los primeros años de vida es cuando el niño experimenta más cambios evolutivos y estos se producen de manera más rápida, y en el caso de los niños con autismo, la estimulación en estas edades es la que puede significar más cambios positivos en el proceso evolutivo del infante.
Cuando hablamos de intervención temprana nos referimos a la intervención terapéutica que es realizada a niños y niñas de hasta unos 5 o 6 años de edad.
Existen muchos varios métodos que han mostrado evidencia científica sobre su eficacia en la mejora de los síntomas del autismo en niños pequeños, pero el que ha demostrado ser más eficaz es el Modelo Denver (ESDM por sus siglas en inglés).
La intervención terapéutica dirigida a las personas con autismo siempre tendrá que ser muy personalizada en función de las necesidades y características de esta, pero cuando el niño llega en la etapa escolar asegurar su inclusión y éxito social y académico en la escuela debe ser una de las prioridades.
En esta etapa, alrededor de los 7 años hasta toda la adolescencia, el mundo social se convierte en algo muy complejo y complicado, especialmente para los niños y jovenes con autismo.
Por lo tanto durante estos años es imprescindible que el terapeuta esté muy en contacto con la escuela para realizar un trabajo coordinado entre centro escolar y el centro terapéutico.
Seguramente el centro escolar deberá realizar una serie de adaptaciones y dar una serie de ayudas al joven con autismo para que se desarrolle correctamente tanto a nivel social como académico, y el terapeuta debe dar soporte y asesoramiento a la escuela en este proceso.
Es muy importante en estas edades, trabajar lo que clínicamente se conoce como la «cognición social».
La cognición social es enseñar a la persona con autismo a comprender el mundo social que le rodea, ya que los jovenes con autismo presentan muchas dificultades en esta área.
Enseñar a comprender el mundo social será crucial para favorecer la inclusión social de esta persona en estos años escolares tan importantes.
Otro aspecto que hay que tener en cuenta es la valoración de posibles problemas psicológicos y sociales que muchos jóvenes con autismo tienen en estas edades, desde ansiedad, depresión, fóbia social o el bullying.
De hecho, se estima que las probabilidades de recibir bullying o acoso escolar en los alumnos con autismo es 4 veces mayor que en el resto de jóvenes.
La intervención en la adultez
En la etapa adulta el foco debe ir centrado en maximizar la calidad de vida de la persona con autismo y dar los soportes necesarios para incrementar su autonomía personal, social y económica.
En esta etapa los recursos terapéuticos deben ir centrados en crear servicios para la integración laboral de las personas con autismo.
Las personas con autismo pueden ser excelentes en ciertos puestos de trabajo rutinarios y donde se requiera gran atención a detalles.
Pero aunque estos puedan ser excelentes suelen necesitar el apoyo puntual de un terapeuta para que les ayude a resolver ciertas situaciones sociales en el trabajo y les adapte las tareas laborales a las características de la persona.
También es importante crear servicios de ocio para fomentar las relaciones sociales y la integración social de las personas con autismo, y estos deben ser dinamizados por terapeutas especialistas en autismo.
También es importante que los terapeutas ayuden a los adultos con autismo a la gestión del dinero y a los hábitos de autonomía, desde la higiene hasta las habilidades para cocinar o realizar la compra.
Hay que tener en cuenta que en esta etapa los padres de los adultos con autismo, los que siempre han sido sus principales cuidadores, ya son ancianos y no los pueden atender.
Por este motivo es importante crear estos servicios terapéuticos donde fomenten la autonomía e independencia de los adultos con autismo.
Un recurso muy efectivo son los pisos terapéuticos. En estos pisos conviven varias personas con autismo leve y reciben visitas por parte de sus terapeutas ciertos días de la semana para darles les soportes necesarios en cada caso para llevar una vida independiente.
En el caso de los adultos con autismo severo es necesario crear más residencias y servicios asistenciales donde terapeutas especializados puedan ofrecerles un entorno seguro y amigable para ellos, asegurando así su felicidad y calidad de vida durante su adultez.
La intervención farmacológica del autismo
Aunque no exista ningún fármaco para la «cura» o la mejora específica de los síntomas nucleares del autismo se calcula que alrededor del 50% de niños y niñas con autismo y el 70% de adultos con autismo toman algún tipo de fármaco.
Por lo tanto al no existir fármaco alguno para la mejora de los síntomas del autismo, los fármacos que se administran a las personas con TEA suelen ir dirigidos a disminuir síntomas asociados al autismo, tales como la ansiedad, la hiperactividad, las dificultades atencionales o los problemas del sueño.
A día de hoy se están estudiando ciertos componentes farmacológicos que pueden ayudar a mejorar las habilidades sociales de las personas con autismo, pero no se utilizan todavía a nivel clínico.
Es importante remarcar que la intervención farmacológica nunca puede ser la primera opción terapéutica.
Es decir que primero hay que intentar abordar la conducta que queramos revertir a través de la intervención psicoeducativa, y si vemos que esta no mejora y que interfiere en la calidad de vida de la persona con autismo, es el momento de plantearnos la intervención farmacológica, siempre con la supervisión de un médico especialista.
El autismo no puede curarse y por lo tanto hay que desconfiar ante cualquier propuesta terapéutica que diga que pueda curar o revertir el autismo.
Hay algunas terapias, como la administración de Clorito de Sodio (MMS), que asegura curar el autismo. Esta y otras terapias además de no ser efectivas pueden incluso ser peligrosas para la persona.
También hay otras terapias fraudulentas que no prometen curar el autismo pero sí mejorar mucho sus síntomas, como la Estimulación Magnética Transcraneal (MeRT). Pero y otras terapias del estio carecen de rigor científico y las ofrecen a precios desorbitados, en muchas ocasiones llegando a los 5.000 o 10.000 dólares.
Hay que desconfiar de las terapias que prometan curar o revertir el autismo a precios desorbitados
Estas terapias juegan con la esperanza de los padres de niños y niñas con autismo, les ofrecen falsas expectativas y les sacan el dinero de sin compasión.
Es por este motivo que es muy importante conocer las características que debe tener una terapia efectiva dirigida a las personas con autismo.