Medicación y autismo: ¿Qué hay que saber?

El uso de la medicación para mejorar la sintomatología de las personas con autismo es un campo muy complejo y que genera muchos miedos a las familias de las personas con esta condición.

Introducir un fármaco a una persona con autismo puede generar miedos y ansiedad a los padres de este por el temor a los efectos secundarios y a la respuesta de la persona a la medicación.

Cuando un profesional recomienda el uso de medicación a una persona con autismo es muy importante que se explique bien porqué se utiliza, cuáles son los objetivos, cuáles son los posibles efectos secundarios, cuáles serán los criterios para retirar esta medicación si se considera necesario, y resolver cualquier duda que la familia pueda tener.

¿Cuántas personas con autismo utilizan medicación?

Se estima que alrededor del 50% de niños y adolescentes con autismo y alrededor del 70% de adultos con autismo utilizan algún tipo de fármaco natural o sintetizado que actúa sobre el sistema nervioso central.

Es por este motivo que es necesaria mucha pedagogía e información clara sobre la medicación en el autismo.

La medicación que utilizan estas personas no tiene porque ser la misma, y se utilizará una u otra en función de la sintomatología concreta que se quiera tratar.

No existe una medicación para curar el autismo

Una de las cosas más importantes a tener en cuenta es que no existe ninguna medicación que cure el autismo.

De hecho, el autismo no es una enfermadad, sino que es una condición, y como tal no es posible curarse.

Aunque no exista una cura para el autismo, sí que se pueden mejorar mucho sus síntomas y así facilitar el correcto desarrollo de la persona con autismo y mejorar así su integración social y su calidad de vida.

Los fármacos utilizados en las personas con autismo, igual que las terapias psicológicos y educativas, tienen como objetivo mejorar y reducir la sintomatología propia del autismo que más interfiere en su día a día.

¿Cuándo utilizar medicación en personas con autismo?

Es importante tener en cuenta que la terapia imprescindible para una persona con autismo es la psicológica y la educativa, pero a veces esta terapia no disminuye ciertos síntomas que pueden interfieren de forma importante en el día a día de la persona.

Es por este motivo que a menudo es necesaria la ayuda del tratamiento farmacológico para complementar la intervención psicológico y educativa.

Algunos de los criterios que indican que hay que valorar el uso de medicación en una persona con autismo son los siguientes:

  • Cuando la sintomatología impide que la persona adquiera nuevos aprendizages o lo incapacite totalmente a relacionarse con compañeros.
  • Cuando la sintomatología deriva en conductas agresivas que pongan en peligro su seguridad o la de las personas de su alrededor.
  • Cuando la persona con autismo no mejore a través de la terapia psicológica y educativa.

¿Quién puede recetar el uso de medicación?

La medicación siempre tiene que ir receptada por un doctor o doctora que tenga formación en el campo del autismo.

Hay mucha sintomatología que puede reducirse y mejorar a través de únicamente la intervención psicológica y educativa, y que por lo tanto no requiere del uso de fármacos.

Pero es muy fácil que un doctor o doctora sin formación específica en el campo del autismo recomienda directamente el uso de medicación sin pasar antes por una intervención psicológica y educativa, y esta siempre debería ser la primera opción.

¿Cómo introducir un fármaco y qué tener en cuenta?

Cuando se introduce un fármaco para el tratamiento de la sintomatología del autismo siempre debe iniciarse por dosis bajas. Si con esta dosis baja la sintomatología no mejora, hay que ir incrementando poco a poco hasta encontrar la dosis adecuada, así nos aseguramos no utilizar más medicación de la estrictamente necesaria.

Una vez encontrada la dosis adecuada hay que ir haciendo visitas periódicas con el doctor o doctora que lleve el tratamiento farmacológico de la persona, para ir valorando si la medicación sigue siendo necesaria o si es posible retirarla.

Los fármacos utilizados, sean naturales o sintetizados, deben haber demostrado científicamente su efectividad sobre los síntomas que queremos tratar, además de haber demostrado que son fármacos seguros y que sabemos los posibles efectos secundarios que pueden desarrollar.

¿Qué hay que saber sobre la medicación en el autismo?

  • No existe medicación que cure el autismo.
  • La medicación se utiliza para mejorar determinados síntomas concretos del autismo.
  • La medicación no debe sustituir la intervención psicológica y educativa, sino complementarla.
  • La medicación se utiliza principalmente cuando la sintomatología interfiere de forma importante en el día a día de la persona con autismo.
  • Cuando se introduce un fármaco nuevo debe empezarse siempre por dosis bajas.
  • Cuando una persona con autismo utiliza medicación hay que realizarse controles periódicos para valorar si sigue siendo necesaria o puede retirarse.
  • La medicación debe ser recetada por un doctor o doctora con formación y conocimiento del autismo.
  • Los fármacos utilizados deben haber demostrado su efectividad y seguridad.

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