¿Es posible curar el autismo o perder el diagnóstico?

¿Es posible curar el autismo? Esta es una de las primeras preguntas que se puede hacer una familia tras recibir el diagnóstico de autismo en un hijo o una hija.

Como sabemos, el autismo no es una enfermedad, y por lo tanto el autismo no tiene cura. El autismo es simplemente una condición que forma parte de la persona a lo largo de su vida.

Pero aunque el autismo no tenga cura, esto no significa que sus síntomas no puedan mejorar. En muchos casos, los niños diagnosticados de autismo en edades tempranas experimentan un gran avance positivo en todas o muchas de sus áreas del desarrollo.

Incluso existen algunos casos de niños diagnosticados de autismo que en el futuro no cumplen los criterios diagnósticos del autismo, y por lo tanto pierden el diagnóstico a nivel clínico.

El autismo es una condición

Aunque tenemos un articulo específicamente hablando de esto, queremos remarcarlo también aquí.

El autismo es una condición que forma parte de la persona a lo largo de su vida. El autismo no tiene una cura, pero sí que las personas con autismo pueden mejorar mucho si les ofrecemos la estimulación y los apoyos adecuados que puedan necesitar en cada uno de sus momentos vitales.

Pronóstico de las personas con autismo

Ya sabemos que el autismo es un espectro y que puede presentarse de muchas formas distintas. Existen personas con autismo con discapacidad intelectual asociada y otras con capacidades intelectuales preservadas o incluso superiores a la media.

Por lo tanto, está claro que el pronóstico de una persona con autismo dependerá en gran medida a las características concretas que presenta y si además presenta otros trastornos o dificultades asociadas.

En términos generales, observamos que las dificultades más características del autismo, como serian la interacción social, la comunicación y la rigidez cognitiva, muestran mejoras significativas en la mayoría de personas con autismo, a medida que crecen.

Pero también es cierto que los estudios nos muestran que la mayoría de personas con autismo, pese a los avances en su sintomatología autista, son poco autosuficientes en su etapa adulta y siguen necesitando apoyos y dependiendo de sus familiares o de servicios asistenciales.

Perder el diagnóstico

Existe un grupo de personas diagnosticadas de autismo durante su infancia que, en su adolescencia o en su adultez, ya no cumplen los criterios diagnósticos propios del autismo.

El autismo se diagnostica a través de la observación de la conducta de la persona, y para realizar el diagnóstico, es necesario observar una serie de comportamientos que son propios del autismo.

No cumplir los criterios diagnósticos del autismo significa que, siguiendo los manuales diagnósticos como el DSM-5, ya no observamos los comportamientos necesarios para su diagnóstico, y por lo tanto, técnicamente esta persona ya no puede recibir el diagnóstico de autismo.

Pero es cierto que este grupo que puede perder el diagnóstico de autismo siguen teniendo dificultades sutiles para la comprensión social, la comunicación, la atención, el autocontrol, la madurez emocional y la morbilidad psiquiátrica.

Acceder al documento:
“Diagnóstico de autismo”: Guía orientativa para familias

Lo más importante: una vida funcional

Perder o no el diagnóstico es simplemente un aspecto técnico y clínico. Lo más importante para el futuro de una persona que tenga autismo no es perder el diagnóstico, sino tener una vida funcional.

Tener una vida funcional significa tener una vida autónoma y que le permita vivir de forma plena en su contexto natural.

Hay personas con autismo y con discapacidad intelectual que tienen vidas más funcionales que personas con autismo de alto funcionamiento.

Lo más importante es que las personas con autismo reciban el apoyo necesario para poder tener una vida participativa en su contexto natural y social, más que obsesionarse en que la persona con autismo pueda perder o no el diagnóstico.

Cuidado con las “curas milagrosas”

Es de especial importancia también remarcar que hay que sospechar de cualquier persona o organización que nos ofrezca una “cura milagrosa” y normalmente a precios elevados para el autismo.

No existe una cura milagrosa para el autismo, y el mejor apoyo que podemos dar a las personas y familias con este trastorno es una intervención psicoeducativa a la persona con autismo junto a un asesoramiento y acompañamiento a los padres para saber como manejar la conducta e interactuar con su hijo.

Existen guías para saber identificar buenas terapias y servicios para las personas con autismo, tanto en etapas tempranas como en adultos.

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