Espacio Autismo

En Espacio Autismo nos apasiona proporcionar información precisa y actualizada sobre el autismo, con el objetivo de fomentar la comprensión y el apoyo adecuado a las personas en el espectro autista y a sus familias.

Las personas con autismo sí quieren tener amigos

Nos gustaría no tener que escribir artículos como este, pero todavía sigue siendo necesario desmontar mitos como que las personas con autismo siempre son personas solitarias, o que las personas con autismo no quieren tener amigos.

Aunque toda la gente que conozca a alguien con autismo sabrá bien que las personas con autismo sí quieren tener amigos, aunque a veces quizás no saben cómo, todavía hay muchas personas que creen que las personas con autismo simplemente no quieren tener amigos.

¿Por qué puede parecer que las personas con autismo no quieren tener amigos?

Hay una diferencia muy importante entre querer algo, y saber cómo conseguirlo, y aquí está la raíz de los problemas sociales de las personas con autismo.

Aunque sí es cierto que pueden disfrutar menos de las interacciones sociales y de las amistades que las personas neurotípicas, esto a menudo es porqué su manera de interaccionar y de disfrutar estas relaciones es distinta, y por lo tanto, al experimentar que las interacciones son distintas a lo que ellos esperan, puede que pierdan el interés social.

Por lo tanto, las personas con autismo quieren tener amigos, pero tienen dificultades para relacionarse con los demás, y además, es posible que disfruten de las relaciones sociales de un modo que los otros no lo disfrutamos, como podría ser hablando extensamente de un tema un tanto particular o jugando repitiendo hasta la saciedad lo mismo.

Vamos a ponernos en su piel

¿Qué pasaría si te gustara bailar, pero no tuvieras buenas habilidades para el baile? Quizás buscarías compañeros de baile, pero ellos, al ver que no se te dá bien, probablemente te dejarían de lado, o los más crueles se reirían de ti. A la larga quizás el baile te dejaría de gustar, o optarías para bailar a solas cuando nadie te ve.

Pues esta situación, a modo de ejemplo y salvando todas las distancias, podría ser lo que le ha pasado a una persona con autismo cuando parece que no quiere hacer amigos.

Las personas con autismo sí pueden tener amigos

Aunque existan estas dificultades sociales, las personas con autismo pueden llegar a tener amigos, y aquí hay un trabajo importante a hacer ya desde las escuelas. Uno de los objetivos primordiales de las escuelas es fomentar la sociabilización de los niños, y lo cierto es que hoy en día existe un problema real de bullying en muchos niños y niñas con autismo.

Las escuelas deberían crear oportunidades donde el niño o niña con autismo disfrute interactuando con sus compañeros y al mismo tiempo hay que concienciar a los niños sobre las diferencias individuales, para así poder mejorar la integración y participación social de las personas con autismo en un futuro.

Pero también tenemos que dejar que las personas con autismo puedan juntarse con personas con intereses similares a los suyos, con personas que compartan su forma de ser.

A menudo, participar en grupos de uno de los intereses de la persona con autismo es una gran decisión para poder crear un circulo de amistades y disfrutar de la sociabilización.

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El uso de la mascarilla en las personas con autismo

Ante la obligatoriedad impuesta en muchos países de llevar mascarilla en los espacios públicos como medida preventiva de la propagación del COVID-19, muchas familias con personas con autismo se están enfrentando a una situación difícil de gestionar.

Obviamente, el uso de la mascarilla es necesario y eficaz contra la propagación del virus, pero a muchas personas con autismo o con otro tipo de diversidad funcional les puede resultar imposible tolerar la mascarilla en su cara.

¿Cómo trabajar la tolerancia a la mascarilla en personas con autismo?

Primero de todo, es necesario hablar con la persona con autismo sobre el porqué del uso de la mascarilla. Si las capacidades de comprensión de la persona con autismo lo permiten, hay que explicarle de forma clara, sencilla, y adaptada a sus necesidades la situación de pandemia que estamos viviendo.

Por otro lado, es necesario enseñar a la persona con autismo a tolerar la mascarilla. En estos casos, siempre es muy importante dividir el objetivo en pequeños pasos. Es decir, si a la persona con autismo le cuesta tolerar la mascarilla en su cara, no podemos pretender que directamente la lleve una hora consecutiva por la calle. Quizás primero tenemos que marcarnos como objetivo que la lleve 2 minutos en casa, después quizás 5 minutos en casa, después 10 minutos en la calle… Poco a poco hay que ir incrementando la dificultad del objetivo.

Otra idea muy eficaz es empezar a utilizar la mascarilla en sitios muy motivantes para el niño. Si le gusta ir a una plaza, empieza yendo a la plaza con la mascarilla, si le gusta ir a comprar caramelos, empieza yendo a comprar caramelos con la mascarilla.

¿Qué pasa si no hay forma que tolere la mascarilla?

Es posible que aunque lo hayamos intentado todo, la persona con autismo no tolere la mascarilla. En estos casos hay que ver la legislación de cada país. Hay países, como en España, que permiten a las personas con autismo o con otras dificultades, en las cuales el uso de la mascarilla puede derivar en problemas de conducta graves, no llevar la mascarilla de forma obligatoria.

Pedimos comprensión a la sociedad con el colectivo de personas con autismo

Al mismo tiempo, pedimos comprensión a la sociedad con el colectivo de personas con autismo. Si vemos a una persona sin mascarilla, por favor, pensad que quizás hay un motivo detrás.

Obviamente hay que pedir a todo el mundo que pueda que utilice mascarilla y las otras medidas de prevención del COVID-19, pero puede haber personas que por los motivos que sean, no pueden utilizarla.

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Cómo afrontar el diagnóstico de autismo: 4 consejos para padres

Los padres de niños con autismo son más propensos a sufrir ansiedad o estrés debido a la condición de su hijo o hija.

Aunque el autismo puede presentarse de formas muy diversas, a todos los padres y madres de niños con autismo se les presentan complicados retos a lo largo de su vida.

Son varios los caminos que pueden dirigir a unos padres hasta el diagnóstico de autismo de su hijo o hija. En algunos casos, los padres ya tenían sospechas de que algo iba mal, y en otros casos, la noticia llega como un jarro de agua fría al tener pocas sospechas de estas dificultades de su hijo o hija.

Sea como sea, es en ese momento, cuando un profesional verbaliza las palabras «su hijo o hija tiene autismo» cuando se plantean todas las dudas y una ola de sentimientos puede desbordar a los padres.

No hay fórmulas mágicas para aceptar y gestionar esta noticia y las preocupaciones y emociones que conlleva, pero sí que existen una serie informaciones que pueden ayudar en este proceso.

Cómo afrontar un reciente diagnóstico de autismo de un hijo o hija

1. Tienes derecho a estar triste

No te sientas mal por sentirte triste, llorar, o llenarte de rabia. Un diagnóstico de autismo significa cambiar planes, cambiar el proyecto de tu hijo o hija tal y como lo tenias planeado.

No significa que tu hijo o hija será mejor o pero con o sin autismo, simplemente tendrá unas necesidades y unos objetivos de vida distintos, y es normal sentirse triste o con rabia ante un cambio así.

Siéntete libre a sentirte triste. Un diagnostico requiere una etapa de duelo, y una vez pasado, aprenderás a vivir y a disfrutar de tu hijo o hija con todos sus pros y sus contras.

2. Tómate tu tiempo para aceptarlo

No tengas prisas ni tomes decisiones en caliente. Aunque es cierto que la intervención hay que empezarla cuanto antes mejor, no es bueno tomar decisiones rápidas ni estresarse en un principio.

Tómate tu tiempo y apóyate en la gente que te quiere. También puede ser una buena opción buscar apoyo en otras familias que ya han pasado por este proceso, contactando con asociaciones de familiares de personas con autismo de tu país o región.

3. Estudia, lee, aprende

Habrán profesores, terapeutas y profesionales de todo tipo, con distintos grados de formación sobre el autismo, que te ayudarán y apoyarán, pero es muy importante que vosotros como padres también os forméis, aprendéis sobre el autismo, y en concreto sobre el autismo de vuestro hijo.

Vosotros sois los que estaréis siempre al lado de vuestro hijo o hija y es importante entender sus necesidades y características. Aprenderéis de los profesionales que os rodeen, y también podéis leer y conocer sobre el autismo a través de libros y webs especializadas.

4. Desconfía de curas milagrosas

El autismo no se cura. A las personas con autismo hay que enseñarles habilidades que por si solo quizás no desarrollarían y que les permitirá vivir de una forma más autónoma y participativa, pero no se cura.

Desconfiad de las personas que os vendan tratamientos exageradamente caros y milagrosos. Es muy importante que leáis sobre qué es lo que realmente necesita vuestro hijo, y sobre los tratamientos que tienen eficacia demostrada científicamente.

Os recomendamos la guía
«Un niño con autismo en la familia»

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