Espacio Autismo

En Espacio Autismo nos apasiona proporcionar información precisa y actualizada sobre el autismo, con el objetivo de fomentar la comprensión y el apoyo adecuado a las personas en el espectro autista y a sus familias.

Actividad física y autismo

Actividad física y autismo: los beneficios del deporte

La sociedad en la que vivimos se está convirtiendo, cada vez más, en una sociedad sedentaria, en una sociedad que le cuesta practicar deporte o hacer actividad física.

Para todas las personas es bueno realizar ejercicio, pero vamos a ver con más detalle la relación entre actividad física y autismo: los beneficios del deporte.

Las personas con autismo tienden a realizar menos deporte

Una revisión bibliográfica publicada en el año 2017 indica que los niños y niñas con autismo realizan menos actividad física comparados con los niños neurotípicos.

Cierto es que un grupo de personas con autismo, sobretodo aquellos con algún grado de discapacidad intelectual, con dificultades en la regulación emocional o con altos niveles de ansiedad generalizada, no pueden estar quietos y necesitan andar o estar realizando actividad constantemente.

Pero en general, las personas con autismo realizan menos ejercicio que el resto de la población.

Beneficios del deporte en personas con autismo

El deporte puede ser de enorme ayuda y un soporte terapéutico ideal para las personas con autismo. Estos son algunos de los beneficios que puede aportar la actividad física a una persona con autismo:

  • Beneficios físicos y de la salud: Obviamente, realizar deporte implica mejorar el físico de la persona y la salud de esta.
  • Mejoras en el sueño: La actividad física puede repercutir de forma positiva en la conciliación y mantenimiento del sueño en personas con autismo.
  • Mejoras en los niveles de ansiedad: Realizar deporte puede reducir los niveles de ansiedad y de estrés.
  • Incremento del estado de ánimo: La actividad física estimula los mecanismos cerebrales implicados en el bienestar anímico de la persona.

Hay que buscar qué deporte o qué actividad física es la mejor para la persona con autismo

Como siempre, dependerá de las características de la persona con autismo para escoger un tipo de actividad física u otra.

Habrá personas con autismo que el simple echo de andar será suficiente, o quizás, debido a sus limitaciones o características personales, será la única actividad física que podrá realizar.

Otras personas podrán realizar algún tipo de deporte con normas pero quizás de forma individual como podría ser la natación o el tenis, debido a posibles dificultades en la socialización.

En otros casos, quizás se pueden beneficiar mucho de deportes en grupo como el fútbol o el baloncesto, si sus características personales son indicadas para practicar estos tipos de deportes.

En el caso de los niños pequeños, ir en patinete, saltar en un trampolín infantil o jugar a juegos físicos, son excelentes opciones para realizar actividad física.

Y no nos podemos olvidar de preguntar a la persona con autismo qué tipo de actividad física le puede gustar más, sus intereses son muy importantes a la hora de realizar una actividad placentera como el ejercicio.

Más artículos

Actividad física y autismo: los beneficios del deporte Leer más »

Niña con globos

Tipos de dificultades motrices en el autismo

Existen dos tipos de dificultades motrices en el autismo, que son las mismas que puede tener cualquier otra persona sin autismo.

Estas dificultades motrices pueden ser a nivel de Motricidad gruesa o de Motricidad fina.

La motricidad es entendida como la capacidad de producir y coordinar movimientos del propio cuerpo y esta juega un papel muy importante en el neurodesarrollo de las personas ya que los estudios nos indicar que tener dificultades en la motricidad puede derivar en un retraso en el desarrollo cognitivo.

En el caso de las personas con autismo muy a menudo observamos dificultades motrices que hay que tenerlas en cuenta en el plan de trabajo que se realice con ellas.

Al nacer, los bebés realizan movimientos involuntarios e inconscientes, y a medida que van creciendo, los movimientos van siendo cada vez más controlandos, coordinados e intencionados, permitiendo así una mayor interacción con el entorno y con las personas, y por lo tanto favoreciendo el desarrollo cognitivo y social.

Tipos de motricidad

La motricidad la podemos dividir en dos tipos, la «Motricidad gruesa» y la «Motricidad fina», que además, estas no siempre van estrechamente relacionadas. Es decir que una misma persona puede tener grandes habilidades en motricidad gruesa pero pésimas habilidades en la motricidad fina, o viceversa.

Motricidad gruesa

Nos referimos a la motricidad gruesa a todos aquellos movimientos motrices que implican grandes partes del cuerpo de la persona, como puede ser gatear, andar, correr, saltar, incorporarse o dar patadas a una pelota.

La motricidad gruesa implica características del cuerpo como mover armoniosamente sus músculos, mantener el equilibrio y desarrollar agilidad, fuerza y velocidad en sus movimientos.

Este tipo de motricidad se desarrolla antes que la motricidad fina.

Motricidad finda

La motricidad fina incluye todos aquellos movimientos más precisos en los que participan pequeños grupos de musculos.

Los movimientos de motricidad fina implican la coordinación ojo-mano, como puede ser agarrar pequeños objetos, abrir una botella, dibujar o recortar.

Motricidad y autismo

Gran parte de las personas con autismo tienen de forma comórbida dificultades a nivel de motricidad gruesa y fina. Con respeto y utilizando palabras colociales, podemos decir que muchas personas con autismo tienen cierta «torpeza» motriz.

Observamos dificultades motrices ya a los 6 meses de edad y las podemos observar de forma más evidente alrededor de los 2 años, donde los niños con autismo pueden presentar hipotonía (bajo tono muscular), apraxia (dificultadpara ejecutar movimientos coordinados), o caminar de puntillas.

Por la gran importancia que implican los hitos motrices en el desarrollo cognitivo, es importante que si existen dificultades a nivel motriz con o sin diagnóstico de autismo, se estimule esta área.

Algunos juguetes que pueden ayudar a mejorar la motricidad:

Siempre hay que partir de la edad, las habilidades y de los intereses del niño o niña, pero aquí os dejamos algunos juguetes que pueden ayudar a desarrollar la motricidad.

Más artículos

Tipos de dificultades motrices en el autismo Leer más »

¿Las personas con autismo necesitan intervención durante toda su vida?

Afrontar un diagnóstico de autismo no es tarea fácil, y cuando una familia recibe el diagnóstico de autismo de su hijo o hija se plantean muchas dudas respecto a las necesidades que tendrá en un futuro y sobre cuáles son los primeros pasos que hay que dar. Una de las preguntas que se pueden realizar es: ¿Mi hijo con autismo necesitará intervención durante toda su vida?

Está más que demostrado que una intervención temprana puede generar grandes cambios positivos en el pronóstico de las personas con autismo, pero los niños con autismo crecen y se combierten en adultos con autismo, y estos también necesitarán apoyos y ayuda profesional adaptada a sus necesidades específicas.

“Diagnóstico de autismo”: Guía orientativa para familias

Los apoyos a las personas con autismo a lo largo de su vida

El autismo no tiene cura, y por lo tanto esto significa que aunque las personas con autismo pueden experimentar grandes avances a lo largo de su vida, estas vivirán con la condición del autismo de forma permanente.

El apoyo que las personas con autismo necesitan varia mucho entre ellas debido a la gran variabilidad que existe dentro del espectro del autismo. Pero además, también los apoyos variaran a lo largo del tiempo para el mismo individuo, a medida que este crezca.

Por lo tanto, es muy importante adaptar el apoyo que damos a las personas con autismo a lo largo de toda su vida en función de sus necesidades en cada momento evolutivo.

Así pues, aunque la intervención puede variar desde una intervención de varias horas a la semana durante sus primeros años de vida a un soporte más puntual en la adolescencia o la adultez, las personas con autismo mayoritariamente necesitan soportes más o menos intensivo a lo largo de toda su vida.

Intervención en las principales etapas vitales de las personas con autismo

Primera infancia

La intervención en la primera infancia es clave para el futuro desarrollo del niño o niña con autismo.

Una intervención de calidad adaptada a la condición de las personas con autismo, puede alterar de forma muy positiva el desarrollo neurológico del infante con autismo.

En la intervención temprana es cuando más horas se deberían destinar a la estimulación de la persona con autismo a lo largo de su ciclo vital.

Esta intervención debe basarse en abordar las dificultades sociales, comunicativas y conductuales específicas del autismo y en asesorar y empoderar a los padres para que estos sepan como comunicarse, jugar y gestionar las conductas de su hijo.

Etapa escolar

En esta etapa es muy importante acompañar y asesorar a los padres en la elección del tipo de escolarización más adecuada para su hijo o hija con autismo.

Esta decisión irá muy ligada al país en concreto, ya que en algunos países se fomenta mucho la inclusión en centros ordinarios de los alumnos con necesidades especiales y en otros se fomenta muy poco.

La escolarización inclusiva en centros ordinarias es muy recomendable, pero si no se destinan los suficientes esfuerzos o recursos, el niño con necesidades especiales no será bien atendido y esto puede generar resultados muy negativos. En estos casos, una escolarización compartida o en un centro especial puede ser una buena opción.

En esta etapa es importante que los profesionales del autismo se coordinen con los profesores de la escuela para poder darles pautas y trabajar en una misma dirección.

Es importante que durante este período escolar se preste especial atención al trabajo en las relaciones sociales entre el niño o niña con autismo y sus compañeros, para así fomentar el desarrollo de habilidades sociales y evitar el posible bullying al alumno con autismo.

Vida adulta

En esta etapa de la vida, que es la etapa más larga de la vida de una persona, se debe priorizar la calidad de vida de la persona con autismo.

Con calidad de vida nos referimos a que la persona pueda participar activamente en su entorno comunitario, que la persona tenga amigos y familiares próximos con los que relacionarse, que la persona trabaje o acceda a un centro ocupacional que le haga sentirse realizado, o que tenga acceso a una vivienda y a un salario o una prestación social digna.

La realidad es que la adultez es una etapa muy compleja y también es la etapa en la que se destinan menos apoyos a las personas con autismo, tanto en las personas con un autismo leve como en las personas con un autismo severo.

Uno de los grandes objetivos en el ámbito del autismo para los próximos años es el desarrollo de programas específicos de apoyo a los adultos con autismo o otros trastornos del desarrollo.

Resumen

Por lo tanto, la mayoría de las personas con autismo necesitarán ciertos apoyos a lo largo de toda su vida. Los niños pequeños con autismo necesitan una intervención de mayor cantidad de horas, y los adultos con autismo necesitarán más bien soportes, asesoramiento y adaptaciones puntuales para tener una mayor calidad de vida.

Esta intervención y los soportes que necesitan las personas con autismo se deberán ir adaptando en función de sus necesidades a lo largo de todo su ciclo vital.

Más artículos

¿Las personas con autismo necesitan intervención durante toda su vida? Leer más »