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En Espacio Autismo nos apasiona proporcionar información precisa y actualizada sobre el autismo, con el objetivo de fomentar la comprensión y el apoyo adecuado a las personas en el espectro autista y a sus familias.

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¿Persona con autismo o persona autista? ¿Qué es más correcto?

¿Persona con autismo o persona autista? ¿Qué es más correcto?

Publicado: 27 de marzo de 2022
Última actualización: 21 de agosto de 2025

persona con autismo autista
Persona con autismo o persona autista: la manera en que nos expresamos influye en cómo la sociedad percibe esta condición.

En este artículo podrás entender la diferencia entre persona con autismo y persona autista

El debate entre «persona con autismo» y persona autista» está abierto, y la clave está en respetar la preferencia de cada persona de la comunidad autista

persona con autismo autista
Persona con autismo o persona autista: la manera en que nos expresamos influye en cómo la sociedad percibe esta condición.

Publicado: 27 de marzo de 2022
Última actualización: 21 de agosto de 2025

Persona con autismo o persona autista… esta es una de las preguntas más habituales cuando hablamos sobre lenguaje y autismo.

Aunque a primera vista pueda parecer una simple cuestión de palabras, en realidad refleja algo mucho más profundo: cómo entendemos la identidad de las personas y el respeto hacia su forma de ser.

El debate sigue abierto, y tanto profesionales, asociaciones como la propia comunidad autista defienden posturas distintas.

Algunas personas consideran que lo más adecuado es decir persona con autismo, mientras que otras reivindican con orgullo el término persona autista.

Lejos de ser un detalle menor, la forma en que nos expresamos puede influir en la manera en que la sociedad percibe el autismo y, sobre todo, en cómo se sienten reconocidas las propias personas en el espectro.

Por eso, comprender las diferencias y respetar las preferencias individuales resulta esencial para promover un trato digno, inclusivo y humano.

🤔 Persona con autismo o persona autista: ¿qué expresión es más correcta?

La forma en que hablamos importa. El lenguaje que utilizamos no solo transmite información, sino que también moldea cómo pensamos, cómo sentimos y cómo tratamos a las personas.

Por eso, la elección entre decir “persona con autismo” o “persona autista” va mucho más allá de una cuestión gramatical: refleja visiones diferentes sobre la identidad, la dignidad y la inclusión.

Lo primero que hay que tener claro es que no existe una única respuesta correcta. Ambas expresiones son utilizadas por profesionales, asociaciones y personas dentro del espectro autista.

De hecho, a lo largo de los últimos años se ha dado un debate muy enriquecedor sobre cuál de las dos es más apropiada, y aún hoy no existe consenso definitivo.

En este apartado exploraremos qué significa cada una de estas expresiones, cuáles son los argumentos a favor y en contra de su uso y qué implicaciones tienen en la manera como comprendemos el autismo.

Qué significa decir “persona con autismo”

Decir “persona con autismo” es una manera de enfatizar que lo primero es la persona y que el autismo es solo una característica más de ella.

Esta forma se basa en el llamado lenguaje centrado en la persona, ampliamente promovido por instituciones internacionales como la Convención Internacional sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad de la ONU.

El objetivo de esta elección lingüística es claro: recordar que el valor de una persona no está definido por su condición, sino que todas tienen los mismos derechos, dignidad y potencial. Así, al decir “persona con autismo”, se evita reducir a alguien únicamente a su diagnóstico.

Ejemplos de uso:

  • “María es una persona con autismo y disfruta mucho dibujando”.
  • “Los niños con autismo pueden necesitar apoyos específicos en la escuela”.

Muchas asociaciones de familias y profesionales, como Autismo España, recomiendan este término para mantener siempre en primer lugar la identidad personal antes que la condición.

Además, defienden que esta forma de hablar ayuda a prevenir la reducción del término simplemente a “autista”, que en algunos contextos aún puede usarse de forma despectiva.

Qué significa decir “persona autista”

Por otro lado, una gran parte de la propia comunidad autista reivindica con fuerza la expresión “persona autista”.

Para muchas personas en el espectro, el autismo no es un añadido o algo que “se tiene”, sino una parte esencial de quiénes son.

En este sentido, definirse como autistas es una manera de reconocer su identidad con orgullo y sin ocultarla.

El uso de “persona autista” se enmarca dentro de lo que se conoce como modelo de la neurodiversidad, que defiende que el autismo no debe entenderse como una enfermedad ni como un defecto, sino como una variación natural del cerebro humano, igual de valiosa que cualquier otra.

Al igual que se dice “persona sorda” o “persona ciega”, muchas personas consideran que el término “persona autista” es más directo, respetuoso y fiel a su realidad.

Ejemplos de uso:

  • “Juan es una persona autista y se comunica con apoyos visuales”.
  • “Las personas autistas aportan perspectivas únicas a la sociedad”.

Para quienes eligen esta forma, definirse como “autistas” es un acto de empoderamiento: significa reivindicar que el autismo no es algo separado de ellos, sino parte de su identidad y de su manera de vivir el mundo.

persona con autismo persona autista
Infografía de Autismo España

Diferencias entre persona con autismo y persona autista

Aunque ambas expresiones parten del respeto, transmiten matices distintos:

  • Persona con autismo
    • Se centra en la persona antes que en la condición.
    • Busca evitar que el autismo defina por completo la identidad.
    • Está más asociada al enfoque médico y al lenguaje formal de instituciones y asociaciones.
  • Persona autista
    • Reconoce el autismo como parte intrínseca de la identidad.
    • Está vinculada al modelo de la neurodiversidad y a la autoidentificación de muchas personas dentro del espectro.
    • Refleja orgullo y aceptación de la condición como algo inseparable de quién se es.

Ambas expresiones son válidas, pero representan dos formas de comprender el autismo: como algo que acompaña a la persona (persona con autismo) o como una característica inherente a su identidad (persona autista).

Cómo usar correctamente “persona con autismo” y “persona autista”

Entonces, ¿cuál deberíamos usar? La respuesta más respetuosa es: depende de cada persona.

No existe una regla universal ni una norma ética que obligue a usar un término sobre otro. Lo más importante es escuchar y respetar la preferencia individual.

  • Si alguien te dice “prefiero que digas que soy una persona autista”, lo correcto es respetar esa elección.
  • Si otra persona indica “prefiero que digas que tengo autismo”, también debemos adaptarnos a esa preferencia.

En contextos generales —por ejemplo, cuando se habla de forma amplia sobre el autismo sin referirse a una persona concreta— se recomienda utilizar un lenguaje equilibrado, sensible y que evite estigmas.

Lo fundamental es recordar que, más allá de la palabra que elijamos, lo que importa es la actitud con la que hablamos: con respeto, dignidad y sin reducir a nadie a un diagnóstico.

En definitiva, tanto “persona con autismo” como “persona autista” son expresiones válidas y respetuosas si se usan de manera consciente.

El reto no está en escoger cuál es “mejor”, sino en comprender que cada persona tiene derecho a definirse a sí misma y que nuestra labor es respetar esa decisión.

💬 Persona autista o persona con autismo: ¿qué prefiere la comunidad autista?

Dentro de la propia comunidad autista no existe unanimidad respecto a cuál es la mejor forma de expresarlo.

Este debate refleja la riqueza de perspectivas y la diversidad de experiencias que existen dentro del espectro del autismo.

Por un lado, algunas personas defienden el uso de “persona con autismo”. Quienes prefieren esta opción destacan que el autismo es solo una parte de su vida, pero no la totalidad de su identidad.

Para ellas, decir “tengo autismo” es similar a decir “tengo miopía” o “tengo diabetes”: una condición que está presente, pero que no debe eclipsar otras dimensiones de quiénes son, como sus intereses, talentos o sueños. Esta postura también busca evitar que la palabra “autista” se use de manera despectiva o reduccionista.

Por otro lado, muchas personas autistas reivindican con orgullo esta expresión. Para ellas, el autismo no es algo que simplemente se tiene, sino una característica inseparable de su forma de pensar, sentir y relacionarse con el mundo.

Identificarse como autistas es un acto de afirmación personal y colectiva: significa reconocer el autismo como parte de su identidad, igual que se habla de ser alto, ser bajo, ser extrovertido o ser introvertido.

Un aspecto importante es que el término persona autista suele estar más vinculado al movimiento por la neurodiversidad, que defiende que las diferencias neurológicas como el autismo, el TDAH o la dislexia forman parte de la variabilidad natural del ser humano y no deben considerarse un defecto o una enfermedad.

📚 Por qué existe el debate entre “persona con autismo” y “persona autista”

El debate en torno al uso de estas expresiones no es trivial ni superficial: tiene un profundo trasfondo social, cultural y ético.

La razón principal es que el lenguaje tiene un impacto directo en la forma en que la sociedad percibe y trata a las personas.

Las palabras pueden reforzar estereotipos o, por el contrario, abrir la puerta a la aceptación y la inclusión.

En el caso del autismo, durante muchos años se utilizó un lenguaje cargado de connotaciones negativas, que hablaba de “padecer autismo”, “sufrir autismo” o incluso de “enfermedad”. Estas expresiones, lejos de ser neutrales, transmitían una visión distorsionada y dolorosa que todavía hoy genera estigmas.

Actualmente, profesionales, familias y personas autistas buscan un lenguaje más respetuoso, pero con matices diferentes:

  • El enfoque institucional y médico suele decantarse por “persona con autismo”, siguiendo el modelo de lenguaje centrado en la persona.
  • El enfoque identitario y de la neurodiversidad suele preferir “persona autista”, reivindicando el autismo como parte de la identidad.

A esto se suma el papel fundamental de los medios de comunicación y del sistema educativo y sanitario. La forma en que periodistas, docentes o profesionales de la salud utilizan el lenguaje tiene un impacto enorme en la percepción pública del autismo. De hecho, asociaciones como Autismo España han creado manuales de estilo para orientar a los medios sobre cómo hablar del autismo de manera ética y respetuosa.

En resumen, el debate existe porque las palabras no son neutras: moldean la forma en que pensamos, influyen en cómo tratamos a las personas y pueden marcar la diferencia entre generar exclusión o fomentar inclusión.

❌ Errores que debemos evitar al hablar de persona con autismo o persona autista

Más allá de elegir entre una expresión u otra, es fundamental evitar ciertas formas de hablar que refuerzan estereotipos negativos y dañan la imagen de las personas autistas.

A continuación, repasamos algunos de los errores más comunes:

  1. Usar “autismo” como insulto
    • Lamentablemente, en algunos contextos la palabra “autista” se utiliza de forma despectiva para referirse a alguien aislado, raro o torpe. Este uso es completamente inaceptable porque convierte una condición neurológica en un insulto y perpetúa la discriminación.
  2. Decir que el autismo es una enfermedad
    • El autismo no es una enfermedad que se pueda curar. Es una condición del neurodesarrollo que forma parte de la diversidad humana. Hablar de “enfermedad” transmite la idea errónea de que las personas autistas están “enfermas” o “defectuosas”, lo cual alimenta prejuicios.
  3. Expresiones como “sufrir” o “padecer autismo”
    • Decir que alguien “sufre autismo” coloca a la persona en un rol de víctima y genera una visión negativa de su vida. En su lugar, lo recomendable es hablar de “vivir con autismo” o, simplemente, decir “es una persona autista” o “es una persona con autismo”.
  4. Contraponer con “personas normales”
    • Una de las formas más dañinas de hablar es describir a quienes no son autistas como “personas normales”. Esto implica que las personas autistas serían “anormales”, lo cual no es cierto ni justo. La alternativa respetuosa es utilizar el término “personas neurotípicas”, que reconoce la diversidad sin excluir ni jerarquizar.

En definitiva, la forma en que nos expresamos puede reforzar prejuicios o, al contrario, contribuir a una sociedad más inclusiva. Evitar estos errores es tan importante como elegir entre “persona con autismo” o “persona autista”.

🔵 Conclusiones

El debate sobre si es más correcto decir “persona con autismo” o “persona autista” nos muestra que el lenguaje no es solo una cuestión de palabras, sino de identidad, respeto y reconocimiento.

Lo que hemos visto a lo largo de este artículo es que:

  • Existen distintas posturas, y ambas son válidas siempre que se usen desde el respeto.
  • Algunas personas prefieren “persona con autismo” porque entienden que el autismo es solo una parte de ellas, no lo que las define por completo.
  • Otras reivindican con orgullo “persona autista”, porque consideran que el autismo es inseparable de su forma de ser y no algo que simplemente “se tiene”.
  • No hay una única respuesta correcta: lo más importante es escuchar a la propia persona y respetar cómo quiere nombrarse.

Más allá de elegir un término u otro, el verdadero reto está en evitar los errores que refuerzan estigmas: no usar el autismo como insulto, no hablar de “enfermedad”, no decir que alguien “sufre” o “padece” autismo, y nunca contraponerlo con la idea de “personas normales”.

La clave es comprender que las personas autistas son parte de la diversidad humana, con las mismas aspiraciones de inclusión, dignidad y respeto que cualquier otra persona.

📚​ Bibliografía sobre «persona con autismo y persona autista»

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Autismo y Síndrome de Down

Autismo y Síndrome de Down: ¿Qué relación tienen?

Última actualización: 17 de enero de 2024

Muchas personas con Síndrome de Down tienen también Autismo, lo que implica presentar un cuadro clínico complejo

En este artículo explicaremos cómo detectar el autismo en las personas con Síndrome de Down y cómo ayudarlas

El Autismo y el Síndrome de Down pueden ir de la mano, presentándose a la vez en una misma persona.

Así pues, algunas personas con Síndrome de Down (SD) presentan también Trastorno del Espectro del Autismo (TEA) de forma asociada.

En estos casos, al existir SD y TEA simultáneamente, se desarrolla un cuadro clínico complejo que es necesario comprender para poder abordar.

Los datos indican que muchas personas con Síndrome de Down tienen también autismo, y muchas veces el diagnóstico del autismo en estas personas se realiza de forma tardía.

Identificar el autismo de forma tardía hace que no se den los soportes ni la estimulación adecuada en edades tempranas, y por lo tanto mejorar esta identificación es uno de los retos que se nos presentan de cara al futuro.

Esperemos que este artículo les sea de ayuda para comprender el Autismo en las personas con Síndrome de Down: ¡continúa leyendo!

🟡​ SÍNDROME DE DOWN Y AUTISMO

Muchas personas con Síndrome de Down tienen también autismo, por lo que presentan, además de todo el cuadro clínico propio del SD, dificultades en la comunicación, la interacción social y la flexibilidad cognitiva.

La mayoría de personas con Down que tienen autismo, no se les detecta el autismo hasta bien entrados en la infancia, por lo que no se realiza una terapia para el autismo hasta ese momento.

Pero tener autismo y Síndrome de Down, implica más complicaciones, como recibir diagnósticos erróneos y más tardíos o presentar dificultades clínicas difíciles de tratar.

A continuación explicaremos la relación entre el Síndrome de Down y el Autismo a través de los siguientes apartados:

PREVALENCIA de Autismo en personas con Síndrome de Down

Recientes estudios como el de Moss et al. (2013) indican que el TEA se presenta en el 19% de personas con SD, un porcentaje mucho más elevado que en el resto de la población.

El autismo se presenta entre alrededor del 1-2% de la población general (es decir 1 o 2 personas de cada 100 tiene autismo), mientras que en las personas con Síndrome de Down el autismo se presenta en el 19% de ellas (19 personas de cada 100 con Síndrome de Down tienen también autismo).

Como vemos este porcentaje es muy elevado y es primordial saber detectar el TEA en las personas con SD para poder ofrecer la estimulación y los apoyos indicados.

DIAGNÓSTICO de Autismo en personas con Síndrome de Down

Actualmente se detecta el autismo alrededor de los 2-3 años de edad, excepto en determinados casos donde el diagnostico se realiza de forma más tardía.

Pero en el caso de las personas con SD y TEA, el autismo se detecta alrededor de los 5-6 años, ya que el desarrollo y la conducta está muy influenciada por la Síndrome de Down y es difícil detectarlo antes.

Este diagnóstico más tardío tienen consecuencias negativas ya que se pierde la oportunidad de realizar una estimulación temprana de toda la sintomatología propia del autismo.

CARACTERÍSTICAS de las personas con Síndrome de Down y Autismo

La asociación Down Syndrome-Autismo Connection, que tiene como misión estudiar y dar los soportes necesarios a las personas con el doble diagnóstico de SD y TEA, publicó una serie de características que estas personas presentan.

Esta asociación publicó una lista de conductas que si una persona con SD presenta es probable que también tenga TEA de forma asociada, y por lo tanto será necesario consultar a un especialista para realizar una evaluación diagnóstica.

Desde Espacio Autismo hemos resumido esta lista para hacerla más comprensible:

  • No presenta lenguaje o en caso de presentarlo habla sin intención comunicativa.
  • No señala o no hace gestos para comunicar.
  • Prefiere jugar solo.
  • Muestra risas inapropiadas.
  • No hace juego simbólico o imaginativo. Su juego es repetitivo.
  • Tienen necesidad de seguir una rutina y se altera con los cambios o transiciones.
  • No tiene miedo al peligro.
  • Parece no detectar el dolor.
  • No le gustan las caricias o el contacto físico.
  • Tiene una alimentación restringida (solo tolera comer ciertos alimentos).
  • Tiene problemas del sueño.
  • Presenta estereotipias motoras (aletear, dar vueltas…).

FACTORES GENÉTICOS entre el Síndrome de Down y el Autismo

La complejidad de la relación genética entre el Síndrome de Down (SD) y el autismo ha sido objeto de una extensa investigación, destacándose como un terreno esencial para comprender la intersección de estas condiciones.

A medida que avanzamos en la exploración de la genética subyacente, se revelan conexiones más intrincadas y se abren nuevas perspectivas en la comprensión de la coexistencia de ambas patologías.

Marcadores Genéticos Compartidos

Estudios recientes han identificado marcadores genéticos compartidos entre el SD y el autismo, sugiriendo una base genética común que podría contribuir a la predisposición de ciertos individuos a desarrollar ambas condiciones.

Varias investigaciones han encontrado una sobreposición genética considerable en las regiones cromosómicas asociadas tanto con el SD como con el autismo.

Influencia de la Triplicación del Cromosoma 21

El cromosoma 21, triplicado en personas con SD, ha sido objeto de particular atención en la investigación sobre la coexistencia con el autismo.

Varios estudios han demostrado que la presencia de una copia adicional del cromosoma 21 puede influir en la susceptibilidad genética al autismo en individuos con SD.

Este hallazgo apunta a una conexión directa entre la genética del SD y la predisposición al autismo.

Interacción de Factores Genéticos y Ambientales

Es fundamental reconocer la interacción compleja entre factores genéticos y ambientales en la expresión de estas condiciones.

Mientras que la predisposición genética puede establecer las bases, la influencia del entorno durante el desarrollo también juega un papel significativo.

Estudios longitudinales han comenzado a explorar cómo factores ambientales, como la estimulación temprana y la calidad de la atención, pueden modular la expresión fenotípica del autismo en individuos con SD.

👍 Terapia, tratamiento y soportes a personas con Síndrome de Down y Autismo

El abordaje terapéutico para personas con Síndrome de Down y autismo implica una consideración integral de sus necesidades.

Las personas con Síndrome de Down necesitan una intervención terapéutica global, desde consideraciones médicas hasta logopedia, educación y psicoterapia.

Es esencial adaptar las intervenciones para abordar las características únicas de esta población.

Pero cuando hablamos de personas con Down y autismo, es importante focalizarse también en los síntomas del autismo.

La terapia dirigida a los síntomas del autismo en personas con Síndrome de Down, puede simplificarse en los siguientes apartados:

  • Intervenciones conductuales: Programas específicos para abordar conductas problemáticas y fomentar habilidades sociales y comunicativas.
  • Estimulación temprana: Iniciada lo antes posible para aprovechar las ventanas críticas de desarrollo y minimizar las dificultades.
  • Apoyo educativo: Adaptaciones en entornos educativos para satisfacer las necesidades de aprendizaje individuales.
  • Participación en la comunidad: Fomentar la inclusión social y proporcionar oportunidades para desarrollar habilidades sociales y de vida.

🤝 Retos para el futuro

Tanto la SD como el TEA puede presentarse de formas muy diversas. Por lo tanto es evidente que la suma de Síndrome de Down y autismo es una mezcla muy compleja tanto de diagnosticar correctamente como de dar los soportes adecuados.

Visto que la prevalencia de personas con Síndrome de Down que presentan autismo es muy alta (se calcula que alrededor del 19%), es imprescindible investigar en las causas neurobiológicas que hacen que tantas personas con Síndrome de Down tengan también autismo.

En un futuro también será imprescindible avanzar hacia un diagnóstico temprano de estas personas para poder ofrecer una estimulación temprana de calidad.

La estimulación temprana nos ofrece la posibilidad de poder revertir la severidad de la sintomatología del autismo. Ofreciendo una intervención de calidad cuando el niño o niña con autismo todavía es pequeño es uno de los factores de buena evolución.

Podéis encontrar más información sobre la estimulación temprana de calidad en el curso «Principios básicos de la intervención en niños con autismo».

🔵​ CONCLUSIONES

En conclusión, la intersección entre el Síndrome de Down y el Trastorno del Espectro del Autismo revela un panorama complejo y multifacético que requiere abordajes integrados y personalizados.

La alta prevalencia de autismo en personas con Síndrome de Down, alrededor del 19%, destaca la necesidad de una identificación temprana y de intervenciones específicas adaptadas a las complejidades de esta población.

La investigación constante sobre los factores genéticos compartidos proporciona una base sólida para comprender la conexión biológica entre ambas condiciones.

Los desafíos para el futuro incluyen la investigación continua sobre la interacción entre factores genéticos y ambientales, así como el desarrollo de intervenciones personalizadas que aprovechen estos conocimientos.

La estimulación temprana y la atención integral se presentan como pilares fundamentales para mitigar los desafíos y mejorar la calidad de vida de aquellos que enfrentan la dualidad del Síndrome de Down y el Autismo.

En última instancia, la convergencia de la investigación genética, la comprensión clínica y las intervenciones especializadas son esenciales para allanar el camino hacia un futuro donde las personas con Síndrome de Down y Autismo puedan alcanzar su máximo potencial y participar plenamente en la sociedad.

📚​ Bibliografia sobre «Síndrome de Down y Autismo»

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ESPACIO AUTISMO - rigidez cognitiva autismo

La RIGIDEZ COGNITIVA en el autismo

La rigidez cognitiva es una de las dificultades principales de las personas con autismo

Si quieres comprender qué es la rigidez cognitiva, y cómo tratarla, ¡este es su artículo!

La rigidez cognitiva es una de las principales dificultades que se presentan en las personas con autismo.

Presentar rigidez cognitiva significa tener dificultades para cambiar los pensamientos y conductas para adaptarlas a los cambios del entorno.

Como sabemos que esta definición es compleja, en este artículo definiremos la rigidez cognitiva de forma clara y comprensible. ¡Continúa leyendo!

Todas las personas con autismo presentan, en mayor o menor severidad, cierto grado de rigidez cognitiva que en muchos casos les causa grandes afectaciones en el desarrollo de sus actividades del día a día.

Así como la comunicación o la interacción social son dos áreas que se trabajan mucho en los planes de intervención dirigidos a las personas con autismo, hasta día de hoy la rigidez cognitiva ha sido muy descuidada.

Todavía tenemos muchas dificultades para trabajar de forma efectiva la rigidez cognitiva y los conocimientos respecto las causas de esta rigidez todavía son muy desconocidos.

En este artículo vamos a explicar brevemente qué es la rigidez cognitiva, cómo se manifiesta en las personas con autismo y cuándo es necesario trabajar el desarrollo de la flexibilidad cognitiva.

💥​ ¿Qué es el rigidez cognitiva en el autismo?

La rigidez cognitiva es la incapacidad para cambiar el pensamiento o la conducta de acuerdo con los cambios que se producen en el ambiente.

Los humanos somos flexibles cognitivamente hablando porque nos ayuda a adaptarnos a los cambios que hay en nuestro alrededor.

Así pues la capacidad de tener pensamientos flexibles nos permite poder gestionar los cambios o les imprevistos que se dan en nuestro día a día.

Una persona flexible cambia sus planes y sus pensamientos en función de las circunstancias, modifica sus decisiones para que se ajusten mejor a la situación concreta.

Una persona flexible es capaz de moverse de un punto de vista a otro, valorar las diferentes opciones y tomar una decisión u otra en función de lo que sea más conveniente en ese momento concreto.

En cambio las personas inflexibles, con rigidez cognitiva, se quedan «enganchados» o «atascados» en una opinión o en un punto de vista concreto, aunque las circunstancias hayan cambiado. Siempre quieren realizar las cosas tal y como las han aprendido, aunque las circunstancias hayan cambiado.

Algunos ejemplos muy sencillos para que la idea quede clara pueden ser los siguientes:

  • Cuando llega de la escuela Miguel siempre come sus galletas favoritas, pero hoy al abrir el armario se ha dado cuenta que no quedan. Miguel es incapaz de cambiar su pensamiento, adaptarse a la situación y comer otra cosa como las galletas sin chocolate que sí que hay.
  • Cuando Sara juega con sus coches siempre los pone en fila y luego los observa una y otra vez, si alguien le toca ni que sea medio centímetro uno de sus coches estalla a llorar y a gritar.

Como vemos estos son dos ejemplos de rigidez cognitiva muy frecuentes en niños y niñas con autismo.

Esta rigidez cognitiva puede presentarse de maneras muy diversas y en determinados casos puede interferir de forma muy importante en el día a día de la persona con autismo y de su familia.

​​⚡ ¿Por qué las personas con autismo presentan rigidez cognitiva?

Aunque las causas que generan la rigidez cognitiva en las personas con autismo son todavía desconocidas, existen varios motivos identificados que influyen en la severidad de esta inflexibilidad.

Las personas con autismo presentan esta inflexibilidad, esta idea de «no-cambio» por las propias características del autismo. Los cambios les generan ansiedad y por lo tanto prefieren un entorno, unas ideas y una forma de hacer las cosas que ya conozcan, sin imprevistos ni sorpresas.

Pero existen dos características muy habituales en las personas con autismo que consideramos que incrementan el grado de rigidez cognitiva:

  • La dificultad en la capacidad de anticipación.
  • La dificultad en la capacidad de generar ideas nuevas.

A continuación vamos a analizar estas dos habilidades afectadas en las personas con autismo que explican hasta cierto grado la rigidez cognitiva que presentan las personas con autismo.

La dificultad en la capacidad de anticipación

La capacidad de anticipación es la habilidad que tenemos las personas a prever algo que suponemos que va a pasar.

Es la capacidad para adelantarnos a los cambios y deducir que posiblemente va a ocurrir una cosa o la otra.

Así pues la capacidad de anticipación nos permite prepararnos para estos cambios que suponemos que van a ocurrir. Por lo tanto nos permite estar preparados para afrontar imprevistos y cambios que no teníamos planeados.

Se ha detectado que las personas con autismo tienen dificultad en esta capacidad para anticipar acontecimientos. Así que cualquier cambio, variación o hecho inesperado «les pilla por sorpresa».

Por lo tanto el hecho de no poder prever con facilidad los cambios que pueden ocurrir en el ambiente hace que tengan esta rigidez cognitiva y esta preferencia para repetir las cosas siempre de la misma manera, sin cambios inesperados que les puedan descolocar.

La dificultad en la capacidad de generar ideas nuevas

La capacidad de generar ideas nuevas es la habilidad que tenemos las personas en buscar alternativas y pensar otras opciones cuando lo que teníamos pensado hacer no es posible.

Esta capacidad para generar ideas nuevas, para buscar un plan B cuando nuestro plan no es viable, va muy ligada con la creatividad, que también se encuentra alterada en muchas de las personas con autismo.

El hecho de que muchas de las personas con autismo tengan dificultades en la capacidad de generar ideas nuevas influye en que estas tengan esta rigidez cognitiva, ya que ante cualquier imprevisto o cambio en el ambiente les puede resultar muy difícil cambiar sus pensamientos para buscar otras alternativas.

🤔 ¿Cómo se manifiesta la rigidez cognitiva en el autismo?

La rigidez cognitiva puede presentarse de muchas formas distintas, pero habitualmente todas las conductas en relación a la rigidez cognitiva tienen la base de no poder cambiar el pensamiento para adaptarnos a las situaciones cambiantes.

Como hemos dicho, las conductas y manifestaciones de la inflexibilidad cognitiva son muy variadas. A continuación hemos intentado resumir las conductas más habituales en relación a la inflexibilidad cognitiva en las personas con autismo:

Insistencia en la invarianza

Deseo de mantener el día a día sin cambios. Es una marcada resistencia al cambio, y querer mantener siempre las mismas rutinas, hábitos y forma de hacer las cosas.

Ejemplos:

  • Rechazo a cambiar de itinerarios.
  • Reacciones de malestar ante modificaciones en las rutinas diarias.
  • Resistencia a aceptar cambios en el orden o decoración de la casa.
  • Malestar ante los cambios en el aspecto físico de personas cercanas.

Rituales de conducta

Querer hacer determinadas acciones siempre de la misma forma. Es la realización de determinadas cosas siempre de la misma manera sin aceptar ningún tipo de cambio en estas.

Ejemplos:

  • Dar un golpecito a la mesa con las piezas de los encajables antes de colocarlas en el tablero.
  • Colocar los coches de juguete en fila.
  • Antes de dormir o de comer colocar ciertos objetos siempre en el mismo sitio.
  • Necesidad de horarios muy marcados para determinadas rutinas del día a día.

Intereses absorbentes y restringidos

Fascinación desproporcionada por uno o más temas. Implica la dedicación de gran parte de su tiempo libre a estos temas de interés restringidos, y sus conversaciones también suelen girar alrededor de estos temas.

Ejemplos:

  • Conversaciones repetitivas alrededor de sus temas de interés y de forma unidireccional, sin escuchar al otro.
  • Dibujar repetitivamente los mismos dibujos, letras o números.
  • Jugar solamente con dinosaurios y retener mucha información sobre ellos.

Preocupaciones inusuales

Ideas y preocupaciones obsesivas que se repiten con frecuencia, que no pueden dejar de pensar en ellas y que pueden generar un malestar psicológico importante.

Ejemplos de preocupaciones inusuales:

  • Temor desmesurado sobre los efectos del cambio climático o de guerras.
  • Pensamientos obsesivos y repetitivos sobre la posibilidad de padecer ciertas enfermedades.
  • Miedos y recuerdos de forma muy intensa sobre malas experiencias que le generaron malestar.

Vinculación excesiva con algún objeto

Necesidad de tener siempre encima algún objeto no funcional o peculiar sin el cuál desarrollan una importante ansiedad.

Ejemplos:

  • Insistencia en llevar a todas partes objetos como una ramita pequeña, una pieza de un puzle, una cucharita…

Pensamiento dicotómico

Elaboración de pensamientos u opiniones muy polarizadas sin términos medios. Es decir o blanco o negro, sin contemplar los grises.

Ejemplos:

  • No tolerar los errores (o se hace bien o se hace mal, no existe un poco bien).
  • Perfeccionismo extremo (tiene que ser todo perfecto, al detalle).
  • No tolerar opiniones distintas a las suyas (no existen dos opiniones válidas, sólo la suya puede ser correcta).

👍 ¿Hay que trabajar la flexibilidad cognitiva?

La flexibilidad cognitiva es algo que hay que trabajar en las personas con autismo. Es importante enseñarles a anticipar acontecimientos y a saber buscar alternativas cuando algo no ocurre como ellos pensaban.

En la vida, aunque se intente mantener un ambiente rutinario y «no-cambiante», siempre hay cambios inesperados e imprevistos. Si la persona con autismo es capaz de gestionar estos imprevistos de forma más asertiva repercutirá en una mejor calidad de vida.

Pero también es importante destacar que no es necesario cambiar todas las conductas repetitivas y rígidas de las personas con autismo, simplemente modificar aquellas que puedan interferir en la calidad de vida y el desarrollo de la persona con autismo.

Por ejemplo, aunque a Daniel le encanta jugar con sus amigos y tiene buenas habilidades sociales, a él lo que más le encanta es colocar sus coches en fila y observar.

¿Hay que cambiar esta conducta y prohibirle que juegue colocando los coches uno al lado del otro? La respuesta es no. Lo que hay que hacer en este caso es enseñarle que cuando está con amigos hay que jugar con los amigos, para así desarrollar sus habilidades sociales y su círculo de amistades, y que cuando está jugando solo en casa puede jugar colocando los coches en fila.

Hay que trabajar la flexibilidad cognitiva en general para que la persona sea capaz de afrontar las situaciones cambiantes del día a día, pero cuando pensamos en conductas concretas solo hay que cambiar o intentar eliminar las conductas que:

  • Generen malestar e interfieran en la calidad de vida de la persona con autismo o la de las personas de su alrededor.
  • Unterfieran en la adquisición de nuevos aprendizajes.
  • limiten las oportunidades de interacción social.

⭐ ​Las áreas nucleares de afectación en el autismo

Como sabemos el autismo puede presentarse de muchas formas diversas, y puede presentarse también con distintos grados de severidad.

Las personas con autismo tienen en común que presentan dificultades en las tres áreas nucleares del autismo, que anteriormente eran denominadas la Tríada de Wing, que son dificultades en las áreas de la Comunicación, la Interacción Social y la Rigidez Cognitiva.

Aparte de las dificultades en estas tres áreas nucleares del desarrollo, las personas con autismo pueden tener otras dificultades asociadas como Trastornos del Lenguaje, Problemas del Sueño, Discapacidad Intelectual

Así pues vemos que la rigidez cognitiva es una de las áreas nucleares de afectación del autismo, y así como la Comunicación y la Interacción Social se trabajan de forma muy sistemática y efectiva, la rigidez cognitiva sigue estando más abandonada.

Es por este motivo que vemos que las mejoras en esta área son pequeñas en los adultos con autismo, porque no se ha trabajado de forma correcta durante su infancia.

La Fundación Orange realizó un vídeo de conscienciación donde muestran como la rigidez cognitiva puede afectar en el día a día de una persona adulta con autismo.

🔵 CONCLUSIONES

En conclusión, la rigidez cognitiva constituye una de las principales dificultades en las personas con autismo, caracterizándose por la incapacidad de adaptar pensamientos y conductas a los cambios del entorno.

A pesar de su impacto significativo en la vida diaria, esta área ha recibido menos atención en comparación con otros aspectos del espectro autista.

Aunque se han identificado algunas causas vinculadas, como la ansiedad ante cambios, la dificultad en la anticipación y la generación de ideas nuevas, aún persisten incógnitas sobre las raíces específicas de la rigidez cognitiva en el autismo.

Es fundamental reconocer la importancia de trabajar la flexibilidad cognitiva desde edades tempranas, brindando a las personas con autismo herramientas para anticipar eventos y adaptarse a situaciones imprevistas.

No obstante, se destaca la necesidad de abordar estas dificultades con un enfoque equilibrado, respetando ciertas conductas repetitivas que no interfieren negativamente en la calidad de vida y el desarrollo personal.

A pesar de los avances en áreas como la comunicación y la interacción social, la rigidez cognitiva ha sido, en muchos casos, descuidada en la planificación de intervenciones.

Esta falta de atención puede tener repercusiones en la vida adulta de las personas con autismo, destacando la importancia de abordar de manera más efectiva esta área desde las etapas iniciales del desarrollo para fomentar una mayor adaptabilidad y mejorar la calidad de vida en el futuro.

​❓ Preguntas frecuentes

¿Qué es la rigidez cognitiva?

La rigidez cognitiva es la falta de flexibilidad mental. Lo podemos definir como la incapacidad para cambiar el pensamiento o la conducta de acuerdo con los cambios que se producen en el ambiente.

¿Cómo trabajar la rigidez en el autismo?

Se puede trabajar de distintas formas, como enseñando a anticipar acontecimientos y a saber buscar alternativas cuando algo no ocurre como ellos pensaban. También se puede alterar gradualmente la rutina diaria para que la persona sea capaz de afrontar cambios inesperados.

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