¿Cómo podemos saber si una persona tiene autismo?

Para saber si una persona tiene autismo existen una serie de tests y pruebas especialmente diseñadas para confirmarlo o descartarlo.

Pero sin realizar ningún tipo de test o prueba existen una serie de conductas que si las observamos en una persona nos pueden indicar y hacer sospechar que esta persona pueda tener TEA.

Si observamos las conductas que en este artículo vamos a describir es importante consultar a un especialista para hacer una exploración profesional y poder así establecer un buen diagnóstico si fuera necesario.

¿Hay conductas que nos pueden hacer sospechar que una persona tiene autismo?

Efectivamente existen una serie de conductas que si las observamos en una persona, ya sea un niño o un adulto, nos pueden hacer sospechar que esa persona tenga autismo y por lo tanto que sería interesante que un especialista la viera para determinar si tiene TEA o no.

El autismo es muy diverso y puede presentarse de distintas formas y por lo tanto podemos observar conductas en una persona con TEA que otra persona con la misma condición no presenta.

Normalmente en el caso de personas con autismo severo o con autismo con discapacidad intelectual será muy fácil y evidente detectar que existen conductas o características atípicas, así que es más difícil detectar el autismo en casos de autismo leve o con características más sutiles.

Características que observamos en los niños o niñas con autismo

Es muy importante detectar el autismo cuanto antes para poder ofrecer una estimulación temprana que ayude al niño o niña a desarrollar las habilidades que por si solo no va a desarrollar o va a desarrollar de forma más lenta o anómala.

Por este motivo es crucial identificar cuáles son las características típicas que podemos observar en un niño o niña que nos puedan hacer sospechar que tenga TEA.

Las siguientes conductas son algunos ejemplos, aunque pueden existir otras y no es necesario que el infante cumpla todas ellas para llevarlo a una exploración con un especialista:

  • No mira cuando le señalamos algo.
  • Parece que esté sordo, no responde ante nuestros sonidos.
  • No responde al nombre.
  • Forma líneas con los juguetes o con otros objetos.
  • Juega siempre de la misma forma y no tolera cambios en su juego.
  • Se irrita ante los pequeños cambios.
  • No hace juego simbólico con los juguetes (es decir que no utiliza los muñecos como si tuvieran vida, o no utiliza los animales como si fueran animales de verdad).
  • Hace movimientos inusuales con los dedos delante de sus ojos.
  • No señala para pedir cosas.
  • Muestra poco interés hacia las otras personas y hacia los otros niños.

Características que observamos en los adultos con autismo

Si una persona con autismo ha llegado hasta la adultez sin ser diagnosticado esto significará que probablemente tendrá un autismo leve o lo que antes se conocía clínicamente como Síndrome de Asperger.

Aunque probablemente esta persona será una persona muy funcional y autónoma, seguramente también puede tener evidentes dificultades a nivel social o de flexibilidad cognitiva y que han podido derivar en síntomas de ansiedad o incluso de depresión.

Algunas de las características que observamos en adultos con autismo que no han sido diagnosticados son las siguientes:

  • Dificultades en establecer y mantener relaciones de amistad.
  • Dificultades en establecer y mantener relaciones de pareja.
  • Aunque muchas veces pueden tener muy buenas capacidades profesionales les cuesta mantener el trabajo por sus dificultades sociales.
  • Dificultades en adaptarse a situaciones nuevas o a imprevistos.
  • Altos niveles de ansiedad social.
  • Muchas veces se sienten distintos a los demás pero no saben porqué ni cómo explicarlo.

Tests y pruebas para el diagnóstico del TEA

Si detectamos algunas de las características que nos puedan hacer sospechar que una persona tenga autismo es muy importante llevarla a un especialista para realizar una exploración y poder confirmarlo o descartarlo.

Existen varios tests y pruebas especialmente diseñadas para el diagnóstico del TEA y estos deben ser aplicados por parte de profesionales específicamente formados en estos instrumentos y se utilizará uno u otro en función de la edad y de las características de la persona.

Existe el test M-CHAT que se utiliza cuando sospechamos de un niño o niña de 16 a 30 meses de edad.

Para mayores de 30 meses las dos pruebas más fiables y de más calidad en cuanto al diagnóstico del TEA son el ADOS-2 y el ADI-R.

Describir las características concretas del TEA de la persona

Antes de terminar este artículo queremos destacar que lo importante no es solamente realizar el diagnóstico de autismo, si no que lo más importante es que el profesional que realiza la exploración tiene que ser capaz de explicar a los padres las características propias del autismo de su hijo o hija.

El autismo puede ser muy diverso y es necesario hacer un diagnóstico muy individualizado y descriptivo, así como identificar si la persona tiene otras dificultades asociadas al autismo como problemas del lenguaje o alteraciones sensoriales.

Tenemos que saber exactamente las características del autismo de la persona en cuestión para poderle ofrecer una intervención lo más individualizada posible.

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